Archive for the ‘ La Columna de Celia ’ Category

 Queridos lectores,

 Ayer falté a mi habitual cita de los domingos, pero eso no significa que no tengáis un día mas tarde vuestra columna semanal escrita por una servidora.

Seguro que los que habéis leído el título con el que abro la columna, se habrá quedado un tanto sorprendido. ¿Es la misma Celia?; Si, no he cambiado. Pero alguna vez toca “mimaros…a mi manera”. Ahora sabréis por qué.

La realidad es que nunca he entendido a los que se disfrazan de sus personajes favoritos en el estreno de una película. Si eres un niño, puedo entender que la ilusión de parecerse a sus héroes haga que intente ser lo mas parecido posible a esos personajes. Así que si veo a algún “peque” disfrazado de Harry Porter, me parece divertido. Sin embargo, cuando quien se disfraza y hace una cola de horas para comprar un libro o entradas, es una persona adulta con la capita, la varita mágica y junto a otros adultos de igual facha, creo que se roza el ridículo. Alguno podría pensar que siguen siendo niños y que es su manera de demostrarlo, pero…¿Alguien entiende que sean mas histéricos que los mas pequeños?.

Podía hacer la misma comparación con los forofos futboleros. ¿Mala cara un lunes porque ha perdido tu equipo?. Creo que hay cosas muchas mas importantes en la vida que pensar que veintidós jugadores son los que te van a dar la felicidad un domingo por la noche.

Y ¡qué decir de los que ven en Belén Esteban su “princesa del pueblo”!. Aquí tengo que decir basta. ¿Cómo es posible que abunden los seguidores de un personaje tan detestable y vulgar?.

Eso me hace pensar que, viendo lo que hay por ahí, no es tan malo comprar cómics y tener como hobby coleccionarlos.

Eso sí, no te disfraces.

Celia.

Queridos lectores,

Hoy voy a hablaros de un tema que en realidad me preocupa. Lo digo por experiencia. Si las mujeres tenemos fama de no poder pasar una semana sin comprar algo para completar nuestro siempre escaso (por mucho que os empeñeis) fondo de armario, los hombres y en concreto los que leen cómics, hay algo que les impide pasar cerca de la FNAC y no traerse un cómic bajo el brazo.

Si, ya se que tras tooooda una tarde de tiendas, necesitais pensar que no ha sido tan improductiva para vosotros y “ya que está la FNAC aquí voy a pasar un momento. Serán cinco minutos, por ver si hay algo nuevo y le echo un vistazo. Total, no pasa nada, ¿verdad?”. Y tú que le ves cargando con las bolsas de tus compras, sabedora de que la espera en la puerta de los probadores suele ser aburrida, no te vas a negar, ¿no?.

Los cinco minutos ya se que no se van a cumplir. Es una ley no escrita. Tampoco pasa nada. Lo mas curioso es acercarme a verle ojear los cómics. Muy bien no se que busca. Va de aquí para allá en los escasos ¿seis? metros cuadrados que la FNAC dedica al cómic. Se agacha para coger los de la estantería mas baja, se vuelve a levantar y se vuelve a agachar. No me sorprende porque el resto sigue la misma coreografía. De vez en cuando, me mira, haciéndome entender que no se ha olvidado de mí.

Al cabo de no menos de media hora, en la que yo he decidido que esos zapatos que me acabo de comprar realmente no me gustan y no me pegan con nada de lo que tengo en casa (pero cualquiera dice ahora que hay que volver a descambiarlos), sale con ¡un cómic entre sus manos!.

-Hacía tiempo que lo quería y…bueno, ya que lo he visto….

Estoy segura de que en realidad hay muchos mas que no ha querido comprar por aquello de la economía. Porque en cuestión de cómics, es como yo a los zapatos: Si lo ve, al final lo compra.

Por cierto, cuando me preguntó que si me había importado esperar un rato, le dije que no. No sabía que a continuación le diría que le tocaba a él esperar porque tenía que cambiar unos zapatos.

Celia

 

Queridos lectores;

A veces, los accidentes ocurren. No, no penséis en vuestras mentes perversas que ocurren porque hay cierta dejadez con vuestros tesoros expuestos en estanterías. Pero, si alguno piensa que en realidad esos pequeños  infortunios que de cuando en cuando llegan sin previo aviso,  crean algún tipo de remordimiento en mi persona, solo puedo decirles que deberían leer mas esta columna. Y si no sabes todavía a lo que me refiero, también deberías leer el título del artículo de hoy: Te he roto un cómic, ¡perdóname la vida!.

En realidad que un cómic se moje, caiga y golpee contra el suelo, se estropee al colocarlo mal en la estantería, se rompa una de sus páginas o su portada, es directamente proporcional al número de cómics que habitan en el mismo espacio que un niño, una mascota o “la persona que termina llevando todos los cómics dispersos por la casa a tu habitación”. A mayor número de cómics, mas peligro de que alguno no acabe como el resto de sus hermanos, haciéndose un hueco en esta “superestantería que compré en IKEA y que quiero ampliar”.

Pero, NUNCA ES ADREDE. Piensa que si quisiera deshacerme de ellos, no lo haría con un único cómic. Ya puesta, lo haría con mas de uno. El pecado sería el mismo, ¿no?. Si estuvieran en su sitio…

Lo peor de todo es ver la cara cuando descubre la desgracia; Te hace preguntarte si estás al mismo nivel de importancia que los cómics. Si lo estás, puedes saber que casi daría la vida por tí. Aunque, mucho me temo, que cuando hablamos del noveno arte, pocas cosas les parecen mas importantes, incluso una misma.

Celia

Queridos lectores,

Hoy no voy a hablaros de lo que algunos definirían como hobbies y yo las defino como “eres un friki y no lo reconoces”. Porque quiero ponerme en la piel de esas chicas que en los cómics son las novias de los superhéroes. Y es que si existe algo peor que ser la novia de un friki, es ser la novia de un superhéroe. Tengo que reconocer que hoy un poco de ayuda al ponerme a escribir sobre el tema

En primer lugar, está lo de la identidad secreta. Si no lo sabes, al menos si eres española, tanta espantá te sonaría a…¡infidelidad!. Estás cenando y ¡zas!, desaparece. Si eso no son cuernos…Porque cuando vuelve a aparecer lo hace todo limpito y duchadito, que no se que es peor, porque si pelea contra un malo, quedaría echo unos zorros y así casi colaría, pero si llega impoluto…Luego está el absurdo de llevar el traje debajo de la ropa. Eso quiere decir que las citas no tienen nada de “eso”. ¿O es que son gays?.

Luego queda lo de si sabes la identidad secreta, porque es peor. Si tiene que salvar el mundo, ¿Quién eres tú para recordarlo que esa noche es vuestro aniversario?. ¿Y las conversaciones antes de dormir?. Tú como mucho, le puedes decir que te explotan trabajando, mientras que él te diría que ha acabado con la amenaza que iba a acabar con el planeta. ¿Cómo te va a tomar en serio?

¿Y sus compañeras?; ¡Me moriría de celos!. Mira los de X-Men, lleno de tias buenas. ¿Dónde compite una chica normal?. Tú te pones mona y ellas llegan con traje de licra superajustado y pelo suelto superespectacular, con unas curvas increíbles y encima acaban de salvar la vida a tu chico.

¡Ah! y no se me olvida el trabajo. Porque las películas que he visto, la verdad es que me dejan dudas de donde trabajan realmente. Aquí, en España, si faltas tanto al trabajo, date por despedido.

En fin, que por muy frikis que seais, prefiero un adicto a los cómics que un novio superhéroe.

Celia

Queridos lectores;

Aquellos que me conocen saben que, en el fondo, soy una romántica. Y el Día de “El Corte Inglés”, es decir el de los enamorados, soy de las que espera regalo. Y creo que no soy la única en mi casa. Así que, siguiendo los dictados de los grandes almacenes, vuelvo a pensar en si debo o no debo regalar un cómic a mi pareja. Porque si lo hago, voy un poco en contradicción con mis temores cada vez mas fundados de que mi casa acabe siendo una biblioteca. Pero, ¡ay, el amor!, hace que piense que seguramente eso le hará tanta ilusión que merecerá la pena. Ya se sabe que la mejor prueba del amor es el sacrificio.

Como en realidad no tengo ni idea de qué comprar, lo mejor es siempre ir a lo seguro. ¿Qué es seguro en los cómics?. Bueno, pues para mi Superman y Batman. Así que tengo claro el personaje. Ahora sólo me hace falta un título.

Espero que le guste:

Al final, como os dije, soy una romántica y el título del cómic, le va al catorce de febrero.

Celia

Queridos lectores,

No se cuántos de vosotros tenéis pareja, y de esos cuántos no comparten su aficción con su media naranja. En mi caso, como ya sabéis, soy la parte a la que no le gustan los cómics. No hay ninguna razón especial,  ni siquiera me parecen “cosas de niños” (algunos sí), pero no me atraen. Tampoco es que sea consecuencia de vivir con un casi friki del cómic; Es que nunca me han gustado. 

Pero, desgraciadamente, él no lo entiende. Parece no llegar a la simple y llana conclusión que, excepto en casos muy extremos, nada me apetece menos que abrir un cómic.  Así que de cuando en cuando (cada vez mas espaciados en el tiempo), suceden pequeñas situaciones en las que él, tanteando indirectamente o de forma directa, intenta que me haga conversa y, de repente, me gusten los cómics.

Eso sucede si en algún momento que no suelo recordar, le dije que me gustó esa película sobre un cómic (normalmente no las veo) o que de pequeña tenía algún tebeo de Mortadelo (en realidad eran de mi hermana). Eso le sirve como espoleta para tratar de captarme, con frases como ésta:

-Te he comprado un cómic, QUE SEGURO TE VA A GUSTAR.

-¿Te acuerdas de aquel tebeo que leías de pequeña?…PUES ¡LO HE CONSEGUIDO!.

-Cuando quieras lo abres y le echas un vistazo.

-Mira éste no es de superhéroes y no tiene nada que ver con los que leo siempre.

-Es manga. En la tienda me lo han recomendado para chicas (¡horror!).

Pasado un tiempo (pueden ser semanas, días o meses), viene la segunda parte:

-Hazlo por mí, sólo te pido que lo abras y así puedes opinar.

-¡Qué no sabes donde está?!.

-¿A que no era tan aburrido?-Esta respuesta aparece si se me ocurre decir, por aquello de que me da un poco de pena estropearle la ilusión, que si lo leí.

Otras veces, no me dice nada; Tan sólo deja el cómic-anzuelo cerca de donde puedo pasar mas tiempo, por si al encontrarme con él me apetece leerlo. Este último intento, el mas desesperado, me llega a enternecer, pero sólo un momento porque eso me hace reafirmar que los cómics no son sólo como cucarachas, sino que me persiguen.

La cuestión es que, por mucho que se empeñe, no me gustan los cómics. Aunque, afortunadamente, se le olvida y sigue insistiendo en que me gusten. ¿Incongruente?…Un poco, pero como él diría: ¡No hay quien os entienda!.

Celia

Queridos lectores,

Hoy había pensado hablar de las películas de superhéroes, figuritas, ropa o cualquier otro tema relacionado con el siempre noble noveno arte. Pero cuando la invasión de cómics es tal que no son sólo como cucarachas, sino una plaga bíblica, debo decir ¡basta ya! y tomar cartas en el asunto. Si Moises en algún momento hubiera sido coleccionista de cómics, seguro que el faraón le hubiera dejado partir mucho antes, seguro.

Y es que, cuando por mucho que apretéis los cómics en las estanterías, busquéis huecos debajo de la cama, encontréis un trastero a prueba de humedad y hayais repartido vuestras colecciones entre tu casa y la casa de tus padres (puede que también la de abuelos o la del pueblo, como ocurre en mi caso), si aún así te quedan cómics sin ordenar (algo que debe ser muy doloroso, porque veo las horas que pasa mi media naranja pensando en como ordenarlos para que entren todos), entiende que es una señal para que vendas algunos.

La cuestión debe ser muy traumática, porque casi no puedo sacar el tema. Si digo:

-Esos que tienes dentro de una caja, en el fondo del armario del trastero de tu hermano, ¿Seguro que los quieres?

La respuesta es:

-Quererlo…hombre es que fue de los primeros que compré. Es que les tengo mucho cariño.

Digo yo que, alguna vez alguno deberá desaparecer, ¿no?. Y es que muchas veces, mas que coleccionar cómics, parezco con alguien con el síndrome de Diógenes, e imagino que, todos los cómics, por mucho que se empeñe, no los va a volver a leer. A la fuerza debe haber alguno que no lo quiere, pero eso no es lo que parece. Para todos tiene su “excusita”, ese “perdón presidencial” para que siga ocupando sitio.

Tienes ebay, el rastro, las tiendas de cómics…o ¡donalos!. Seguro que por ahí hay alguien que todavía tiene muchas estanterías que llenar. Y tu le puedes ayudar en plan “joven padawan”. Incluso puede que os guste ese rollo maestro-aprendiz.

Yo, por si acaso, ya tengo una caja estupenda para que la llene y se los lleve fuera de casa con destino…¡cualquier sitio donde no los vea!.

Queridos lectores,

Hoy quiero hablar de ésto:

Apareció de repente en mi casa, hace cosa de un mes mas o menos. El “monstruo” está en el mueble del salón. Pero ni siquiera en una estantería, porque es TAAAN GRANDE que su dueño duda de que aguante su peso. yo me pregunto, ¿Se puede leer eso?; ¿Qué sentido tiene tener un libro que parece sacado de El Nombre de la Rosa?. Y encima ¡60€!. Esá el tamaño grapa, el tomo, el Absolute y el ¡dame un cómic con el que pueda hacer pesas!.

Lo mas gracioso es cuando intenta leerlo; Tumbado imposible, sobre las piernas debe ser incomodísimo intentar leer eso. ¿Y todo para qué?…A mi se me ocurren varios usos, aunque ninguno con el que imagina cualquier lector de cómics, entre los que están utilizarlo como plataforma de step, calzador para que el coche no se vaya atrás en una cuesta abajo, superficie dura donde apoyar el ordenador…

No veo la utilidad de comprar un cómic así, incluso para cualquier aficionado ,muy aficionado al cómic (no quiero utilizar la palabra friki para no herir susceptibilidades). Pero, lo mejor viene cuando veo que ¡hay muchos mas en ese tamaño!.

Se de buena tinta que ese Flash nos acompañará durante muchos años, y cuando el mueble esté un poco cojo, ya sabemos donde irá, ¿no?.

Celia

Queridos lectores,

Ya he visto en algunos comentarios que, ésta que escribe, parece levantar “ciertas ampollas” a algunos lectores y aficionados al cómic. Así que hoy, para “relajar” un poco la tensión, nada mejor que hablar del corazón. Si, amigos, porque aunque parezca mentira, vosotros que renegáis (o eso espero) de Belen Esteban y del ¡Hola!, Diez Minutos y el Pronto, sois consumidores de “prensa rosa”. ¿Qué?; ¿Qué no estoy bien de la cabeza?…¡ahora lo descubriréis!.

Todo comenzó cuando en una de las estanterías vi un cómic con un título que nunca imaginé ver en un cómic: “La Boda de Superman”. ¡Eso sí que era bueno!. Una ojeada a sus páginas vino a decirme que allí había mas crónica rosa que en las revistas de mi peluquera, que ya es decir.

Lo peor es que no era un caso aislado; Mi “friki” particular tiene tantas ganas de hablar conmigo de cómics que, ante mi “inocente” pregunta de ¿Se casan los superhéroes?, me saltó con que había especiales sobre la boda de Spiderman, Green Arrow y Canario Negro (que menudo nombre para una superheroína) y no sé cuantos mas. Y no quedó ahí la cosa; Lios de faldas al mas estilo Conde Lequio, cuernos e infidelidades…¡Parecía un plató de Telecinco o un programa de Ana Rosa!.

¡Qué levante la mano quien no se imaginaba que en su interior vivía un adicto al corazón!. Aunque sea la crónica rosa de los superhéroes.

Está claro que, por mucho que lo neguéis, os engancháis a culebrones y “cotilleos” como todo el mundo, aunque os hierva la sangre al escucharlo.

Nos vemos la semana que viene.

Celia

Queridos lectores,

Me he pasado medio domingo disfrutando de una taza de café caliente y una buena ración de sillón y mantita. ¡Es lo que tiene un día de nieve y frío como éste!. El caso es que no tenía tema sobre el que escribir. Bueno, podía tratar la fijación por ir al cine que tenéis los aficionados al cómic para ver a los superhéroes en carne y hueso, pero estaba muy perezosa.

Pero, casi terminando la tarde, un vecino me ha dado el tema…¡Comprar dos veces el mismo cómic!. ¿Es posible ese absurdo?…parece ser que sí.

Una rápida pregunta a mi pareja, me saca de dudas.

-¿Has comprado alguna vez el mismo cómic?

-….¿Por?

-¿Si o no?

-El  mismo, el mismo…si. Pero es que estaba en tomo; Lo tenía en grapa. Y no es lo mismo, claro.

¿Comprar dos veces lo mismo?…¡y luego se quejan de que los llamo frikis!. A ver, queridos y queridas, seguro que no lo vas a volver a leer. Ya lo has hecho. Lo que pasa es que te gusta mas como queda en la estantería. Ya está, solo hay que reconocerlo. Lo que no entiendo es que lo justifiques con pequeñas excusas como:

- Vienen muchos extras, como una entrevista, bocetos y el guión tal y como lo escribió.

- Es todo el primer arco argumental, que merece la pena.

Lo peor es que encima de gastarte dos veces el dinero, el tomo es mas caro. Vamos que es como si nosotras compráramos un perfume por segunda vez (teniendo el primero intacto) costándonos mas caro porque tiene una entrevista con la creadora del perfume. ¿Una tontería?…Pues mas o menos como yo veo la compra otra vez de lo que ya tenías.

¡Ah! y no me vale el ejemplo de que también se hace lo mismo con series de TV, música, cine o literatura. Porque también ellos son frikis.

Celia