Entrevista al creador de Ibéroes
En el pasado Expocómic, conocimos fugazmente a Iñigo Aguirre el “culpable” de tener nuevos superhéroes en suelo ibérico. Un mes mas tarde, contactamos con él para que nos hablara de Ibéroes, de sus planes de futuro y de cómo se le ocurrió embarcarse en el siempre difícil mundo del noveno arte.
Aquí tenéis sus respuestas:
(Aquí podemos ver la primera página y compararla con la definitiva, en la primera imagen del artículo)
Nuestroscómics. En primer lugar, nos gustaría que te presentaras para todos nuestros lectores.
Iñigo Aguirre. Pues soy Íñigo Aguirre, guionista y dibujante “amateur” de Ibéroes (y rotulista, y maquetador… esto de la Autoedición te vuelve un poco hombre-orquesta).
NC. ¿Qué experiencias tenías en el mundo del cómic y la historieta?
IA- No muchas, únicamente tengo una experiencia previa en “69 Días en Pekín”, un desaparecido fanzine zaragozano de primeros de los noventa, en el que hice entre otras historias cortas una parodia de Twin Peaks. Y algunos dibujos publicados en viejos tebeos de Forum y Zinco, hace mucho, mucho tiempo.
(la misma comparación entre la página dos definitiva y una de los primeros bocetos)
NC- ¿Cómo se te ocurrió crear un grupo de superhéroes “made in spain”?
IA- Bueno, la idea de crear un grupo de superhéroes propio es algo que muchos fans hemos tenido desde pequeños. Yo iba al colegio con dos amigos que también eran ávidos lectores de cómics, y teníamos nuestro universo de personajes inventados, que enfrentábamos con los héroes de la Marvel o DC.
Lo de que fueran españoles vino un poco más tarde, y de una forma curiosa: a los doce años, hacia 1986, un correero forumniano (he olvidado quién) comentó en un cómic que Diablo, el archienemigo de Los 4 Fantásticos, procedía de mi ciudad natal, Zaragoza. ¡Aquel dato me dejó pasmado! Pensando que nadie de la Marvel haría jamás una aventura que transcurriese en mi ciudad, me puse manos a la obra y quise hacer esa historia realidad, era muy tentador. Así que “españolicé” a los héroes que tenía, y los puse a destrozar media ciudad (que era lo divertido) en lucha contra Diablo. ¡Fue una historia de seis o siete páginas horrorosa! Pero ese fue el germen del que muchos años más tarde, salieron los Ibéroes. (Por cierto, ¡gracias a David López por cumplir el sueño de muchos fans maños y plasmar por fin un aventura marveliana en Zaragoza!).
El grupo actual sale de una mezcla de personajes de infancia (Ramón del Valle) combinados con otros que ideé en mi etapa universitaria (Abad Abraham, Birli y Birloque, el villano Flor de Loto) y unos pocos más que fueron creados para un proyecto de “sitcom” superheróica que no llegó a cuajar (Viriato, Andy Androide, El Representante). La última en aparecer fue Tina Gelatina, poco antes de empezar con la historia de “La Guerra de las Rosas.”
NC-Al dibujar, ¿ordenador o estilo clásico?
IA- Para el dibujo sigo el sistema clásico de lápiz + plumilla y pincel. Para mí son las mejores herramientas, y cuando tantos y tan buenos dibujantes las siguen empleando hoy día, hay motivo. Además, son terriblemente difíciles de dominar y yo soy un maño cabezón, ¡así que estamos destinados a entendernos! Esto no quita para que en ocasiones eche mano del ordenador (San Google, sobre todo) a la hora de buscar referencias. Para determinados escenarios también creo objetos o paisajes en 3D con el programa SketchUp, que es más o menos fácil de manejar (Google, de nuevo). Y la rotulación está hecha por ordenador con Illustrator. Así que, dependiendo de la fase del proceso, empleo una u otra herramienta.
NC-En tu caso, elegiste la autoedición. Háblamos de los pros, los contras, si intentaste primero que fuera editado por alguna editorial…e hilando con el tema, ¿Alguna editorial te ha hecho alguna propuesta?.

IA- ¡Buena pregunta! Hombre, en mi mente siempre estuvo la idea de que una editorial se interesase por la historia, yo empecé a dibujarla con ese ánimo, ¡qué duda cabe! Pero luego las cosas tomaron un camino poco habitual, y todo desembocó en la Autoedición.
Me explico: lo del dibujo es en mi caso un “hobbie”; al no dedicarme a ello profesionalmente, mi estilo de dibujo tarda mucho en ir mejorando, porque antes sólo cogía el lápiz de vez en cuando. Cuando tienes una historia en la cabeza que quieres que alguien te publique, lo normal es crear un argumento completo en unos pocos folios, dibujar cinco o seis páginas iniciales, y lanzarte a llamar a la puerta de las editoriales, a ver si les interesa. Y con mi nivel de dibujo de hace unos años, intuía que no tenía ninguna posibilidad.
Así que decidí ponerme en serio con la disciplina, y sacar adelante una historia completa que fuese mi “campo de entrenamiento”, por así decirlo. Fue una ida de olla, pero quise hacerlo por la satisfacción de ver esa historia hecha realidad, y sobre todo, por aprender recursos y mejorar mi dibujo. Porque cuando llevas sólo cinco páginas y estás empezando, es muy fácil tener la tentación de dejarlo porque “te cansas” o porque “no te sale bien”. Pero cuando llevas treinta o cuarenta páginas, vas viendo cómo mejoras, y aunque sólo sea por todo lo que llevas hecho ya, no es tan fácil “rajarse”… ¡tienes que llegar al final!
El caso es que lo terminé, y ocurrió una cosa graciosa: mi estilo había mejorado, pero ya no tenía NADA que ver con aquellas páginas del principio. ¡Así que me obligué a redibujar las veinte primeras páginas de nuevo! Una locura. Y después de aquello, entonces sí, me puse a llamar a la puerta de las editoriales con mis páginas acabadas a lápiz.
Algunas editoriales me dieron buenos consejos, pero me hicieron ver que el proyecto caía fuera de su línea de publicaciones. Y las más “superheróicas” respondieron con un educado silencio mayormente. Pero como ya tenía el plan B preparado, aquello no me desanimó. Cuando ves que poquito a poco vas progresando, hasta el “No” de una editorial te acaba sonando más a un “No… todavía” que a un “¡No, ni de coña!” Así que me lancé a por la autoedición. Cogí mis ahorros, y decidí volar por mi cuenta. ¡Total, el trabajo ya estaba casi hecho! (Otra ventaja más de meterse en un proyecto tan bestia.)
En fin, que veo que me estoy enrollando. ¿Ventajas de la Autoedición? En mi caso, la posibilidad de hacer lo que quiero, a mi ritmo y sin fechas de entrega. De dedicarle a cada viñeta todo el tiempo del mundo que sea necesario hasta que quedes (relativamente) contento. Mejorar sin presiones. Elegir a mi colorista, elegir la rotulación, la longitud de la historia, la fecha de lanzamiento, el sistema de impresión, la comunicación a los medios… en definitiva, mucho, pero que mucho aprendizaje que ya no te quita nadie.
¿Inconvenientes? Todos los del mundo también. El económico, sobre todo. No sólo no ganas dinero por tu esfuerzo, sino que tienes que ahorrarlo… y luego arriesgarlo. Porque claro, hay riesgo de sufrir pérdidas, de no vender. El tener que currártelo tú (casi) todo también puede ser fuente de desánimo. No es mi caso, pero hay dibujantes que no quieren saber nada de rotular o entintar, o maquetar, o el aspecto promocional… y todo eso lo tienes que acabar haciendo tú si nadie lo hace por ti. Y no es nada fácil, cada una de estas disciplinas es una profesión en sí misma, y tienes que hacer un esfuerzo por llegar a unos mínimos en todas esas áreas. Terry Pratchett dice que “El camino a la ilustración es como medio kilómetro de cristales rotos.” ¡Pues suma medio kilómetro más por cada parte adicional del proceso de creación de un cómic! (¡Y que quede claro que yo aún estoy luchando por llegar a esos mínimos de los que hablo en todas las áreas!)
NC-Tus personajes, son casi inclasificables y originales. ¿Son mas marvelitas o deceeros, según tu opinión?.
IA- Gracias, no sé si son del todo originales, pero intento desde luego que tengan un punto “marciano”. Yo apenas distingo ya entre Marvel y DC últimamente, van tan a la par en sus líneas editoriales -a mi modo de ver- que me resultan casi la misma compañía. Pero bueno, tengo personajes más “marvelianos”, hay mucho de “Los Vengadores” en esa mansión, obviamente. Hay algo de Nick Furia en El Representante (mezclado con el Doctor Cabeza y Carlos Pumares), algo de “Kulan Gath” en la conversión de Barcelona en ciudad china… Y también hay situaciones gansas y silencios incómodos inspirados en la JLI, algo de Beetle y Booster en Birlibirloque, algo del Dr. Fate en el Abad Abraham… ¡Ninguno hemos inventado la rueda a estas alturas del género!
NC-Periodicidad anual; ¿no crees que se corre el riesgo de que el lector se “olvide”?
IA- El riesgo siempre está ahí, claro. Pero intento que las aventuras sean autoconclusivas por ese motivo. Ahora dibujo más rápido que antes, pero aun así solo puedo dedicarme a esto en mi tiempo libre. Sólo espero que los lectores lo vean como ese álbum o cómic que sale cada cierto tiempo, un poco en la línea de “El Vecino” o “La Mazmorra”, que tienen una publicación aperiódica pero un público que lo acepta y les espera sin prisa. ¡La culpa la tengo yo por elegir el formato grapa, que a todos nos evoca una cadencia mensual! Pero también es el sistema más barato para autoeditarse, y para que el lector que quiera probar suerte contigo gaste lo mínimo. Dicho lo cual… ¡sí, es una gaita no poder ir más rápido, lo siento!.
NC-¿Iberoes daría el salto al cine de animación si te lo propusieran?; ¿Y como motion comic?
IA- No me lo he planteado; honestamente, creo que apenas he empezado a definir a los personajes y aún tengo la duda se si conectarán con el público más allá de esta primera intentona… Pero si hay alguna propuesta, ¡soy todo oídos!
NC- ¿Qué nos puedes adelantar de lo que veremos en próximas entregas?
IA- Como adelanto sí puedo deciros que en el número dos viajaremos a muchos sitios: Lisboa, Jerez, Orense, Levante y Huesca, entre otros. Iremos en tren y en autobús. Sabremos más del Escuadrón Neocon, de la familia de Tina Gelatina y de la de Andy Androide, visitaremos el Centro de Recarga en el que Viriato consigue sus poderes. Y un personaje del pasado del Representante regresará para tocarle un poco las pelotas. ¡Y más vale que cierre el pico, o no voy a tener nada que contar la próxima vez! Estad atentos a www.iberoes.com, e iré subiendo algunas cosillas de vez en cuando.
Un placer tratar con gente tan maja como Iñigo. Esperemos que le vaya muy bien en esta andadura y que, en el periodo de tiempo mas breve posible, veamos a este peculiar grupo de superhéroes de nuevo en acción.
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