Moneyball: Rompiendo las Reglas-Notas de producción
El próximo 3 de Febrero se estrena en España MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, la nueva película de Bennett Miller (Truman Capote), protagonizada por Brad Pitt, Jonah Hill yPhilip Seymour Hoffman, y con guión de Steven Zaillian y Aaron Sorkin.

MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS de Columbia Pictures está basada en la historia real de Billy Beane (Brad Pitt), una prometedora estrella del béisbol que, incitado por el fracaso de no haber demostrado en el campo todo lo que se esperaba de él, enfocó toda su naturaleza competitiva hacia el área de la dirección de equipos. Al comienzo de la temporada 2002, Billy se enfrenta a una situación deprimente: su modesto equipo, los Oakland Athletics, ha perdido, una vez más, a sus mejores jugadores a manos de los clubes grandes -y sus contratos millonarios- y encima tiene que reconstruirlo con sólo un tercio del presupuesto. Decidido a ganar, Billy se enfrenta al sistema desafiando a los más grandes de este deporte. Busca opciones fuera del mundo del béisbol y topa con las teorías innovadoras de Bill James[1].
Es entonces cuando se decide a contratar a Peter Brand (Jonah Hill), un economista de Yale, inteligente y con talento para los números. Juntos se enfrentan a las teorías establecidas para medir la actividad en el juego y las reexaminan apoyándose en el análisis estadístico por ordenador, hasta entonces despreciado por la clase dirigente del béisbol. Llegan a conclusiones que desafían la imaginación y van a por jugadores descartados por los demás por raros, mayores, lesionados o problemáticos, pero con habilidades claves poco valoradas. A medida que Billy y Peter avanzan, sus nuevos métodos y su lista de “inútiles” irritan a la vieja guardia, a los medios de comunicación, a los forofos y al propio director de campo (Philip Seymour Hoffman) que se niega a cooperar. Finalmente, el experimento no solo cambiará la forma de jugar, sino que también aportará a Billy una nueva comprensión que trasciende del juego y que lo hará avanzar en el terreno personal.
Columbia Pictures presenta una producción de Scott Rudin / Michael De Luca / Rachael Horovitz, MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS. Dirigida por Bennett Miller. Producida por Michael De Luca, Rachael Horovitz, y Brad Pitt. Guión de Steven Zaillian y Aaron Sorkin, con argumento de Stan Chervin. Basado en el libro de Michael Lewis. Los productores ejecutivos son Scott Rudin, Andrew Karsch, Sidney Kimme y Mark Bakshi. Director de fotografía es Wally Pfister, ASC. Director de producción es Jess Gonchor. Montaje de Christopher Tellefsen, ACE. Diseño de vestuario de Kasia Walicka Maimone y música de Mychael Danna.
La adaptación de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS
En 2003, el ex corredor de bolsa de Salomon Brothers Michael Lewis, hasta ese momento conocido por sus superventas de libros de negocios y política como “Liar’s Poker” y “The New New Thing”, publica un libro sobre béisbol, aunque no solo trataba de ese deporte. A primera vista, contaba cómo el Oakland Athletics, un club de poca categoría, se enfrenta a un injusto sistema de equipos con poder y dinero. Pero en realidad de lo que hablaba era de la fascinante amalgama de hombres que se hallaban detrás de un cambio cultural importante, y de cómo una estrategia arriesgada, nacida de la necesidad, se transforma en una realidad, cuando un equipo de desahuciados rechazados debido a prejuicios infundados, tiene la oportunidad de demostrar su potencial.
Ahora, el libro de Lewis ha sido adaptado al cine en MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, con Brad Pitt como Billy Beane, el gerente general de los Athletics, que reinventa los códigos para que su equipo sea más competitivo. “MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS es una clásica historia de desvalidos”, asegura Pitt, quien también es productor del proyecto. “Van contra el sistema. ¿Cómo harán para sobrevivir y para competir? En el caso de que consiguieran talentos, estos finalmente son fichados por los clubes más poderosos. Y entonces estos tipos deciden que si quieren ganar no pueden pelear con las mismas reglas. Debían reexaminar todo otra vez para descubrir cosas nuevas para que la competencia fuera más justa”.
A primera vista, el innovador best-seller de Lewis no se presta para una adaptación cinematográfica. El libro es un estudio de las ineficiencias y descuidos en los mercados del béisbol y expone casos de elementos subvalorados como jugadores, estrategias y tácticas, en función de diferentes teorías y estadísticas. Pero está centrado en Billy Beane y su búsqueda quijotesca y, a medida que se desarrolla la historia, su lucha por alcanzar el campeonato que lo conduce hacia algo más grande y más valioso. Los pasillos y oficinas centrales del Oakland Coliseum se convierten en un inesperado escenario de inspiración y redención.
El libro de Lewis arroja luz sobre los obstáculos del pensamiento grupal y cómo la intuición irracional y la ‘sabiduría’ convencional han dominado las instituciones a lo largo de la historia. Desafiar un sistema invariablemente provoca una lucha. La película MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS se funda en la experiencia de un hombre que elige presentar batalla. Abriéndose camino a través de las capas de las cifras estadísticas, el filme halla la historia más profunda y personal de Billy Beane, poblada de momentos de duda y de coraje vital.
“Cuando se adapta un libro a un guión cinematográfico hay dos posibilidades: o los realizadores lo respetan o cuentan una historia propia”, reflexiona Michael Lewis. “Francamente me preguntaba cómo lo harían con MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, ya que el libro no tiene un hilo narrativo o la secuencia dramática que es habitual en una película. Así que era realmente difícil descifrar el código y hacerlo bien, y fue una sorpresa muy agradable comprobar que Bennett y los guionistas consiguieron lo imposible. No solo me gustó la película, quedé asombrado por lo bien que refleja mi libro. Es honesta y veraz en cuanto a lo que sucedió con Billy y los Athletics, y con lo que lograron”.
Es una historia muy cercana a Pitt y especialmente indicada para que la visualice de forma integral, como actor y como productor. Él ha interpretado distintos roles y personajes y suele hacer elecciones sorprendentes, pero nunca ha interpretado a un iconoclasta como Billy Beane, un hombre de familia, de mediana edad, ferozmente competitivo, movido por el deseo de ganar y, posiblemente todavía más importante, de reinventarse a sí mismo. La tenaz determinación de Pitt para encarnar este papel en la pantalla resultó un apoyo imprescindible a lo largo del desarrollo de la película.
MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS encontró una buena pareja en el director Bennett Miller, quien fuera nominado al Oscar® a mejor director, algo nada habitual en un debutante, por su primera película, la aclamada Truman Capote (Capote).
“Fue Bennett el que lo descifró”, reconoce Pitt. “El libro no es una historia convencional y por eso, para hacerle justicia, Bennett no quería hacer una película al uso. A todos nos apasionaba el proyecto, pero fue el deseo de Bennett de hacer el filme de determinada manera, lo que dio como resultado la película que ahora se ve en la pantalla”.
“Brad tenía sus propios motivos para querer hacer esta historia”, explica el director Bennett Miller. “Durante el rodaje, Brad se reveló como algo más que un gran actor: un gran colaborador y productor. Visualizamos el film como la clásica historia de búsqueda de sabiduría. Creo que hay algo emocionante en la gente que abandona creencias universales, convencionales y conformistas. Es realmente emocionante cuando ello trae aparejado consecuencias personales. En la superficie él intenta ganar partidos de béisbol, pero por debajo de todo esto hay algo que está tratando de resolver. Esta es una historia atemporal”.
“En muchos aspectos Billy se enfrenta a una institución a la cual muchas personas inteligentes han dedicado sus vidas”, se explaya Pitt. “En el momento en que empiezas a cuestionar esas normas, te pueden tildar de hereje o tacharte de tonto. Estos tipos tuvieron que dar un paso atrás y preguntarse: ‘Si tuviéramos que empezar hoy con este deporte, ¿es así como lo haríamos? ¿Con un sistema que ha funcionado durante 150 años pero que a nosotros no nos sirve?’ Creo que eso se puede aplicar a cualquier proceso de cambio que vivimos actualmente”.
“El filme hace que nos cuestionemos nuestra forma de valorar las cosas”, continua Pitt. “Cómo nos valoramos unos a otros, a nosotros mismos, y la manera en que ponemos la etiqueta de quién es ‘ganador’ y ‘perdedor’ según esos valores. La película pone en tela de juicio la definición del éxito. Le da un gran valor a esta victoria reposada, personal, que no genera grandes titulares ni necesita trofeos; pero que, para Beane, se convirtió en su Everest personal. Al fin y al cabo, todos tenemos la esperanza de que lo que hacemos tenga algún valor, que signifique algo, y yo creo que esa es la búsqueda que realiza el personaje”.
“No me interesan las películas deportivas típicas”, agrega Miller. “No quería una película donde al final el héroe es paseado en andas por sus compañeros en un estadio lleno de forofos delirantes, con corchos de champán volando, trofeos, fuegos artificiales y todo eso. Prefiero los triunfos serenos que no brillan tanto, pero que son más profundos y duraderos. Donde se vea la lucha interna y el cambio que se pueda generar en esa persona”.
“Bennett tiene influencia y poder como realizador para ahondar en los aspectos más profundos de esta historia”, afirma el productor Michael De Luca. “Las películas de deportes pueden ser una gran metáfora de la vida y Bennett aporta a este proceso una poderosa visión de la vida actual”. Aunque es un fanático del béisbol y le entusiasmó la idea de enfocar de forma diferente el mundo del deporte, Miller penetró en el tejido íntimo de la historia de Billy Beane. “Me gusta tener un personaje que se arriesga no solo por hacer algo por sí mismo, sino también en comprenderse a sí mismo”, explica Miller. “Billy trata de hacer algo que va más allá de ganar o perder un partido, lo sepa él o no”.
Miller asegura que esta reflexión surge de los problemas a los que se enfrenta Beane y que, a la larga, todos debemos encarar: “¿Cómo comparamos el valor de las cosas, de las personas y de las distintas elecciones en la vida?”
Uno de los primeros en leer el libro de Lewis fue la productora neoyorquina Rachael Horovitz, quien entendió el atractivo universal de la trayectoria de Billy Beane y vio el esbozo de una gran película. “Es un gran personaje, un extraño en ese complejo mundo, que se debate interiormente y que sufre por rehacer el sistema”, describe Horovitz. “Él se plantó y tuvo el coraje de empezar de nuevo”.
Horovitz se asoció con Michael De Luca y Brad Pitt para completar el equipo de producción. “Lo que me impactó de la historia es la valentía que hay que tener para ser esa voz solitaria, original, en el lugar y momento justo para revertir el modo convencional de pensar las cosas”, asegura De Luca.
Una vez que el escritor Stan Chervin encuentra la esencia de la historia: centrándola en la relación de Billy con su hija, con Peter Brand y con el equipo; estos tres hilos narrativos llegan al desenlace con el que alcanzan el clímax cuando los Athletics consiguen su vigésimo triunfo consecutivo. Es aquí cuando los guionistas Steven Zaillian y Aaron Sorkin se enfrentan a un atractivo reto. A pesar de que la película está dentro del género de deportes, desafía la estructura típica de este género que siempre culmina en el gran momento del triunfo. Por el contrario, el filme redefine el concepto mismo del éxito. Zaillian y Sorkin se centran en la fuerza motora que impulsa a Beane a ganar, ya no por él sino por todos esos hombres que habían quedado marginados del béisbol.
“Tratar de cambiar cualquier institución venerable siempre conduce a ciertos puntos: sospecha, miedo, desprecio y condena”, explica Zaillian. “Esto y el choque que provoca es el tema central de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS. Y es el tema central de todos los tiempos y en todos los campos: arte, ciencia, industria, política, deporte… Siempre que alguien tiene una idea nueva y actúa en consecuencia”.
“No creo que MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS sea sobre la sabermetría más que La red social (The Social Network) es sobre códigos de programación”, agrega Sorkin. “Cansado de perder y sin medios para vencer de manera tradicional, se arriesga con una estrategia muy poco convencional”.
“La necesidad es una gran fuerza de motivación”, continúa Sorkin. “Billy tenía claro que si jugaba a la manera de los Yankees, perdería. Estaba obligado a cambiar el juego. El primer tipo en atravesar una pared siempre se hace daño y Billy se lleva sus buenos golpes: de los forofos, de los periodistas deportivos y de los expertos del béisbol, de su entrenador, de sus ojeadores e incluso de la historia”.
Lo que Billy Beane y sus analistas pusieron en práctica no era enteramente nuevo. Aficionados, adictos a las estadísticas y genios de las matemáticas durante años han tratado de trasladar la evidencia empírica a este deporte. El concepto parte del historiador del béisbol Bill James, quien acuñó el término sabermetría para describir una nueva forma de usar el análisis estadístico para predecir el valor futuro de un jugador de béisbol. James escribió que el béisbol debe ser encarado “con el mismo rigor y disciplina intelectual que los científicos aplican rutinariamente a develar los misterios del universo”.
Con su posición privilegiada, pero con su actitud rebelde y su propia misión personal en juego, Beane fue capaz de cruzar la brecha, y llevó la sociedad de la información al mundo del béisbol de forma definitiva.
“Creo que Bill James y algunos asesores con los que trabajábamos tuvimos un momento de iluminación”, comenta Beane. “Fue como resolver un problema matemático. De repente entendías cómo se llega a cuatro sumando dos más dos y comprendías que había una manera racional de determinar por qué algunos jugadores y algunos clubes tenían éxito. Recordemos que el béisbol era visto más como fuerza que como desempeño real en el campo. Se consideraba como un deporte atlético, y Bill James estableció que lo que importa es el resultado y no la forma en que se llega a él, por eso el aspecto físico de los jugadores no es importante”.
“Las ideas no eran nuevas: existían desde hacía veinte años”, se explaya Lewis. “Pero lo que sí era radical era el modo en que Billy las aplicaba, imponiendo dentro del juego ideas que existían fuera del béisbol. Rompió las barreras que separaban a los de afuera y los de dentro, que era quienes tenían el poder. Y el mundo actual refleja el daño que él infligió a esas barreras. Tuvo un efecto profundo no solo en el béisbol sino también sobre la gestión de todos los deportes”.
“Michael Lewis adora las historias sobre pensadores no convencionales”, dice Miller. “Eso es lo que es MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS: la historia de un personaje cuyo pasado y sus circunstancias lo empujan y le exigen pensar de forma diferente. Me gusta tener un personaje que se arriesga no solo por hacer algo, sino más que nada para comprender algo acerca de sí mismo. Billy trata de hacer algo grande, no solo de ganar partidos de béisbol, incluso no se da cuenta de ello hasta que no empieza a cambiar el rumbo de las cosas. De golpe esa temporada de béisbol, que es la historia de David y Goliat, se convierte no solo en una tentativa desesperada de ganar partidos de un hombre competitivo. Es realmente un juicio, una tentativa de probar algo que, de ser verdad, explicaría en parte por qué su vida resultó tal como es, lo cual es una idea emocionante”.
Ser Billy Beane
Brad Pitt se sintió atraído de forma inmediata por el director general de los Oakland Athletics, por su personalidad astuta y descomunal, su mezcla de obstinación e ingenio y por su relación íntima y personal con la delgada línea que separa el éxito del fracaso.
El propio Beane admite que le extrañó ser interpretado por Pitt, pero que le gustó la seriedad del trabajo del actor. “Cuando supe que Brad Pitt quería interpretarme, al principio no lo creí. Trabajo en un lugar donde corren muchos rumores y, cuando todo estuvo dicho y hecho, creí que se trataba de una especie de broma”, confiesa. “Pero cuando comenzamos a interactuar quedé impresionado por lo serio, brillante e increíblemente perceptivo que es, y de la visualización que tenía de lo que quería hacer”.
“Había leído el libro y realmente le gustaba”, prosigue. “Creo que es un homenaje al personaje escrito por Michael Lewis, en oposición a mí, pero sería difícil para Brad Pitt interpretar a alguien y no hacer un gran trabajo. Sin duda hay una cantidad de gestos míos que él cogió en el poco tiempo que pasamos juntos. Y es un tipo que tiene una clase que es fuera de serie, no solo con la gente con la que trabajo, sino también con mi familia”.
“Ver esta historia tomar vida en la gran pantalla, es una experiencia única, surrealista”, continúa Beane. “Y a pesar de que Brad Pitt es una megaestrella, no podría haber sido más sencillo o más auténtico: un tipo normal de Missouri. Me halaga ver interpretar este personaje, por momentos me olvido de que se supone que este papel refleja mi vida real en el béisbol. Hace que me meta en su interpretación como si yo fuera un espectador más”.
Pitt explora los orígenes de Beane, que comienzan como el hijo de un oficial naval que destaca desde temprana edad en dos campos diferentes: el béisbol y el fútbol. Catalogado como un “deportista nato”, siempre se le dijo que estaba destinado a ser parte de la élite de los deportistas profesionales. Pero después de rechazar una beca en Stanford por la oportunidad de jugar con los New York Mets, falló, y luego luchó con toda su alma para revivir una carrera en la que nunca pasó de la puerta de entrada. Tras estar seis temporadas en el banquillo en distintos equipos de primera, y con la determinación de hacerlo tan bien como se le había augurado, tomó una decisión audaz. Beane colgó el guante y pasó del campo a la oficina para probarse como directivo, una decisión que resultaría visionaria.
“Imagina por un momento que tienes quince años y que todos los expertos que te rodean te dicen que estás destinado a ser una superestrella de la próxima generación, y estás obligado a tomar decisiones basado en esa información y vas por ese camino para descubrir diez años después que eso no es lo tuyo. El sueño era solo un sueño y tienes que empezar de nuevo”, explica Miller.
“Billy en realidad hizo una locura según nuestros estándares actuales”, afirma Pitt. “Abandonó. Creo que en cierta forma él sintió que estaba preso de lo que otras personas creían que él debía ser. Creo que se sentía atrapado. Él explica que quería hacer algo con su cabeza. Aunque estaba ‘en el espectáculo’, algo con lo que todo muchacho sueña, eso para él no funcionaba”.
“Así que se embarcó en esta nueva carrera, pero entró sabiendo que había la necesidad de romper con los prejuicios en los que él también se sentía atrapado desde su temprana edad”.
Beane está de acuerdo en que el haber luchado en el campo le daba una conexión emocional con sus jugadores. “Haber tenido la misma experiencia que ellos, ayuda”, dice Beane. “Seguramente poder compartir algunos de los errores que cometí como jugador, algunas de las cosas que no ayudaron a mi carrera, me permite decir cosas como ‘no hagas lo que yo hice’”.
Miller sostiene que las características de personalidad que hacen de Beane un buen director general son las que hacen de él un personaje cinematográfico irresistible. “Billy es carismático y encantador, pero por debajo hay una ambición intensa por ganar una liga”, dice Miller. “En la historia que estamos contando, en su lucha por un campeonato, él llega a reevaluar qué es lo que realmente importa en la vida, y esto va más allá del béisbol. Él quiere desafiar sus propias creencias, pensar en forma diferente. Se le presenta hacer la misma elección de cuando era niño y, habiendo vivido eso, tiene la claridad, la perspectiva y la sabiduría de decidir de manera diferente”.
Pitt quedó fascinado por cómo la necesidad del éxito con sus propias reglas se convirtió en la fuente de inspiración para Beane en su reencarnación como director general de los Athletics, y cómo todo esto llegó a su punto culminante en 2002, cuando los Athletics perdieron a sus jugadores más notables y, para muchos, su última esperanza.
“Él se dio cuenta de que los Athletics no podían luchar igual que los demás”, explica. “Tenían que encontrar nuevos caminos, cuestionar todas las normas y encontrar las deficiencias en lo que se estaba haciendo. Comenzaron con una pregunta aparentemente ingenua: ‘¿Cómo sería si empezáramos hoy con este deporte desde cero; cómo haríamos?’ ‘¿Qué evaluaríamos de los jugadores?’ Ellos salieron y encontraron a estos tipos que estaban siendo mal valorados, los pusieron juntos y formaron un equipo formidable”.
Sin embargo, Pitt deseaba tener una perspectiva clara de Beane como persona. “Su liderazgo podía ser defectuoso y agresivo”, señala, “pero me encanta este tipo de personalidad complicada”. Para Pitt, lo que salva a Beane es su sinceridad, y buscó capturar lo esencial de un tipo que continuamente pregunta “¿Y qué?” de una manera que deja claro que quiere saber la respuesta.
El autor Michael Lewis señala que el Beane que él presenta en su libro es alguien que trabaja cada vez más y es más duro a medida que aumenta la resistencia que encuentra. “En el fondo, Billy es un competidor feroz que odia perder”, observa Lewis. “Y él sabía que si hacía las cosas tal como se habían hecho siempre perdería. Así que cualquier cosa que hiciese diferente le daría a su equipo una oportunidad sobre los demás. Y luego surgieron las preguntas: ¿Era capaz de manejar el dolor que acompaña este tipo de cambios? ¿Era capaz de lidiar con la hostilidad que genera hacer las cosas de forma no convencional? Billy no tenía miedo. Tiene rasgos neuróticos y ansiosos, pero es intrépido, y eso le ayudó”.
Para prepararse para el papel, Pitt pasó mucho tiempo en las oficinas de los Athletics, observando a Beane silenciosamente y charlando con sus colegas. “Estaba muy interesado en saber cómo era Billy y sentir como era el equipo”, recuerda David Rinetti, vicepresidente de Operaciones del estadio de los Oakland Athletics, puesto que ocupa desde hace 30 años. “Hacía muchas preguntas y estaba realmente impresionado por la camaradería que reina entre la gente que trabaja para este deporte. Estaba muy interesado en cómo las personas interactuaban y todo le entusiasmaba”.
Miller señala que los rasgos de Beane y Pitt no son muy diferentes. “Billy Beane no tiene miedo a los riesgos, y creo que Brad Pitt, tampoco”, asegura el director. “Creo que le gusta embarcarse en un rodaje como este”.
Una de las áreas exploradas por Pitt fue la peculiar regla de Beane de no presenciar nunca un partido de su propio equipo. Beane lo explica de esta forma: “Cuando tomas decisiones a largo plazo y en 162 partidos, si te sientas allí y miras cada cosa que sucede es como si te pusieras a mirar tu plan de pensiones minuto a minuto. Mejor lo miras una vez por trimestre. Ésa es mi razón objetiva. Mi razón emocional es que hay una lucha en mi interior: soy objetivo, pero también emotivo, y no quiero tomar decisiones basadas en mis emociones”.
Pitt también encontró la personalidad de Beane a través del ‘tira y afloja’ de sus relaciones, especialmente con su asistente, el personaje de Peter Brand, que interpreta Jonah Hill, y con el director técnico de los Athletics Art Howe, interpretado por Philip Seymour Hoffman.
“Creo que Jonah hizo algo muy especial en este papel”, dice Pitt. “Lo conocemos como actor de comedias, pero sus comedias están enraizadas en el patetismo y la humanidad. Aquí él hace algo que no le hemos visto hacer antes. Es como si se hubiera estado reservando. Ha logrado una interpretación valiente, poderosa y con mucha personalidad. Ayudó a crear una hermosa relación simbiótica: Billy necesita el cerebro de Pete y éste necesita a Billy para abrir puertas. No hubiera podido funcionar uno sin el otro”.
Respecto a Hoffman en el papel de Howe, Pitt opina: “Fuimos muy afortunados al poder contar con él porque es fantástico. Pienso que la relación contenciosa entre ellos representa la forma en que las nuevas ideas entran en conflicto con las antiguas. Estos dos tipos jamás se van a poner de acuerdo: es simplemente una cuestión de quién tendrá la fuerza de ánimo necesaria para obtener lo que quiere”.
La oficina y el frente interno
La puesta al día de los Oakland Athletics por Billy Beane fue un esfuerzo colectivo, que se apoyó sobre el reclutamiento de un equipo de analistas de economía que reemplazaron las corazonadas y los instintos del béisbol por una tendencia hacia la ciencia. Para capturar la esencia de los cerebros matemáticos que cambiaron el deporte en Norteamérica los guionistas crearon un personaje: Peter Brand.
Interpretado por Jonah Hill, Brand es un economista de la Ivy League convertido en un extraño analista de béisbol: un tipo que en cualquier otro campo estaría situado entre los mejores y que sin embargo es el béisbol es relegado a la categoría de intruso. Es Brand quien introduce a Beane en una de las principales nociones que está detrás del concepto “moneyball”: que el valor de un jugador de béisbol no es algo que se pueda ver o sentir, sino que se encuentra oculto detrás de los números. Cuando Beane contrata a Brand quitándoselo a los Cleveland Indians con la intención de poner a su enfoque estadístico en el centro de la estrategia de los Athletics sin importarle las consecuencias, sitúa a ambos en colisión con la ortodoxia del béisbol.
“Peter Brand es un intruso”, describe Miller. “Es un chico de la Ivy League con un título en economía y una visión del juego que nadie del mundo del béisbol podría haber tenido. Billy saca a Pete de un cubículo en Cleveland y lo convierte en un arma”.
Más conocido por sus personajes cómicos, Hill aprovechó la oportunidad de adentrarse en una interpretación sutil y dramática. Él enfocó el personaje como a un forastero del béisbol empujado por un amor auténtico hacia ese deporte, y como un hombre que crece con su trabajo”.
“Peter Brand es la clase de tipo que sería multimillonario en Wall Street, si no fuera porque lo que le gusta es el béisbol”, observa Hill. “Debido a sus antecedentes, juzga a los jugadores de forma diferente al sistema tradicional. Solo le interesan los hechos. Se da cuenta de que no se trata de cómo un tipo lanza la pelota, cuán rápido corre o cuál es su estado físico. Se trata de con qué frecuencia llega a la base”.
Sin embargo, lo que a Brand le parece perfectamente lógico choca en un principio con el resto del mundo del béisbol, que lo ve como una amenaza a una gran tradición. “Es una reacción natural”, señala Hill. “Siempre que quieres cambiar la forma en que se hacen las cosas la gente de generaciones anteriores se molestan, especialmente si les dices que lo que están haciendo no es productivo. Puedes entender que ellos piensen: ‘¿Quién es este chico con un ordenador para decirme a mí quienes deben jugar y quienes no?’”
A pesar de que las personalidades de Beane y Brand no podrían ser más divergentes, Hill dice que los une una actitud en común. “Son ellos frente al mundo”, explica Hill. “Son dos tipos contra la pared que tienen las agallas de pelear por lo que creen”.
El desarrollo de la interacción entre Beane y Brand se convirtió en la puerta de entrada al intrincado algoritmo entre los valores humanos y el éxito. Rachel Horovitz comenta: “Billy y Peter se complementan, pero hay también unos celos sutiles y saludables. El simple hecho de que Peter sea un tipo con estudios, que tiene toda la vida por delante y que todavía no ha cometido errores, son elementos constantes en su relación; son hechos de los que Billy es consciente e incluso habla de ellos cuando las cosas se ponen duras. A su vez, Peter jamás jugará ni para los Mets ni para ningún otro. Y sabes que eso de cierto modo lo decepciona”.
Cuando Billy y Peter se juntan para poner en práctica sus teorías de cómo formar un equipo, lo primero que encuentran es la oposición enérgica del director de campo de los Athletics, Art Howe, el hombre que tradicionalmente se encarga de la alineación y del diseño de la estrategia en el campo. Philip Seymour Hoffman, que obtuvo un Oscar® por interpretar al legendario novelista en Truman Capote (Capote) de Bennett Miller, enfocó a Howe como un hombre que está tan metido en el béisbol tradicional que es incapaz de ver más allá.
Billy Beane disfrutó viendo a Hoffman encarnar el papel. “Philip tiene una gran presencia, y eso es algo que Art también tenía. Mide 1,90 unido a una tremenda condición física; había una presencia física real en él, y pensé que Hoffman también aportaba eso”.
Hoffman cuenta que era la atmósfera creativa del set la que daba naturalidad a las relaciones. “Bennett comandaba todo con mano dura”, dice. “Los ensayos con Brad, Jonah, Bennett y yo mismo, todos en la sala profundizando estas escenas, eran muy satisfactorios. Y, al mismo tiempo, nos emocionaba desafiarnos entre nosotros”.
“Phil es un viejo amigo: frecuentemente charlamos sobre lo que está haciendo cada uno”, cuenta Miller. “Por supuesto, hablamos de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, pero no como algo que haríamos juntos, porque él ya tenía otro compromiso. Pero resultó que ese compromiso se cayó y me preguntó si ya tenía a quien interpretara a Art Howe. Le dije que no, y él me comentó que le gustaría hacerlo. Le contesté que era genial. Y eso fue todo. Si él quiere hacer algo, ¿por qué razón iba a decirle que no?”
Robin Wright, nominada al Globo de Oro® por Forrest Gump, y que pronto veremos en Millennium: Los hombres que no amaban a las Mujeres, de David Fincher, asumió el papel de Sharon, la ex-esposa de Beane, con el que se casó cuando parecía ser una de las grandes promesas del béisbol profesional. Sharon y Billy comparten la custodia de su hija Casey (Kerris Dorsey), quien observa muy de cerca la carrera de su padre.
El calentamiento (The Bullpen)
Cuando llegó el momento de elegir a los jugadores de los Oakland Athletics 2002, Bennett Miller hizo énfasis en su deseo de rodar béisbol natural, en acción. Así que buscó lo real, eligiendo básicamente beisbolistas experimentados y con cualidades actorales. Desde el comienzo los realizadores contrataron a Michael Fisher, cuyos créditos incluyen The Blind Side un sueño posible (The Blind Side) y Titanes, hicieron historia (Remember the Titans), para trabajar como coordinador de las escenas de béisbol, quien se dedicó a ensamblar, entrenar y coreografiar un equipo que pudiera recrear con autenticidad los partidos de los Athletics hasta en sus menores detalles.
A diferencia del equipo de estrellas de 2001, los Athletics de 2002 eran un grupo más tosco, pero ello llevó a una especie de unión que jugó un rol vital en la cadena de triunfos que batió récords. “Sin duda había un espíritu de equipo en 2002”, observa Billy Beane. “Fue increíble la rapidez con que se amalgamaron, porque se rumoreaba que iban a quedar últimos o que jamás llegarían a los playoffs. Tipos como Scott Hatteberg y David Justice se acoplaron rápidamente y creo que estaban un poco resentidos de tener que escuchar constantemente que todas las estrellas se habían ido a los clubes grandes. Eso creó un incentivo y el espíritu de equipo que teníamos”.
Los realizadores buscaron ese mismo espíritu en el reparto. “El proceso de selección fue bastante largo”, recuerda Fisher. “Se presentaron cerca de 750 tipos. Sabíamos que la mejor manera de conseguir autenticidad era conseguir a la mejor gente”. La mayoría de los que se presentaron habían jugado en ligas menores y dos de ellos –Royce Clayton (que interpreta a Miguel Tejada) y Derrin Ebert (Mike Magnante)– son ex jugadores de la Major League, con Clayton culminando su carrera con un anillo de la World Series por su participación como torpedero (parador en corto) con los Boston Red Sox. El reparto incluye a:
- Chris Pratt/Scott Hatteberg, Primer Base, Nº10. Pratt, más conocido como Andy Dwyer, coprotagonista de la comedia de éxito de la NBC Parks and Recreation, interpreta al receptor lesionado que se considera como la incorporación más extraña de Billy Beane y, al final, la mejor confirmación de sus teorías. Beane no solo sorprende a Scott Hatteberg con una oferta para unirse a los Athletics, sino que lo deja aturdido con una extraña petición: jugar como primer base, una posición en la que nunca había jugado. Pratt llegó a la producción como el único jugador del equipo sin experiencia en el béisbol y entrenó intensamente, como había tenido que hacer Hatteberg. “Billy y Peter ven el potencial que nadie más ve”, dice Michael De Luca. “Chris es un actor humanamente tan maravilloso, con su aporte de dramatismo y humor, que hace que lo alientes a él y a la teoría del moneyball”.
- Stephen Bishop/David Justice, Jardinero Izquierdo (leftfielder), Nº23. Bishop es actor de cine y TV (Friday Night Lights) y exjugador de liga menor en los Atlanta Braves. En esa liga hizo amistad con el hombre al que interpreta en el filme: David Justice, ex All-Star. “Justice”, comenta Bishop, “me dijo que no se imaginaba que su parte pudiera ser interpretada por otro que no fuera yo. Eso me dio mucha confianza y espero hacerle ‘justicia’”.
- Casey Bond/Chad Bradford, Lanzador, Nº53. Bond fue lanzador y jardinero (outfielder) en la universidad, interpreta al lanzador relevista de los Athletics que lanza con un estilo muy personal. Bond, que fue reclutado para las ligas menores como jardinero central de los San Francisco Giants, abandonó el béisbol para ser actor, consiguió un spot publicitario nacional en Nashville y luego se mudó a Los Ángeles. Por su parecido con Chad Bradford y su habilidad para lanzar con el estilo tan personal de este jugador, obtuvo el papel.
- Royce Clayton/Miguel Tejada, Torpedero (shortstop), Nº4. Clayton fue el torpedero All-Star 1997 de los St. Louis Cardinals y ganó un anillo World Series para el campeón de 2007, los Boston Red Sox. Interpreta al seis veces torpedero del All-Star Miguel Tejada, que fue el jugador más valorado de los Athletics en la histórica temporada de 2002, contra el cual Clayton jugó en repetidas ocasiones en las ligas mayores.
- Nick Porrazzo/Jeremy Giambi, Primera base, Nº16. Porrazzo, que juega de torpedero en la California Winter League, interpreta al primer base Jeremy Giambi, que es el hermano menor del mucho más conocido Jason Giambi, cinco veces All-Star.
- Derrin Ebert/Mike Magnante, Lanzador, Nº52. Ebert jugó en ligas menores durante 12 años y fue reclutado para las mayores por los Atlanta Braves en la temporada 1999. En su primer papel como actor interpreta a Magnante, el lanzador relevista zurdo que en 2002 jugó su último año en la Major League para los Oakland Athletics antes de ser reemplazado por Ricardo Rincón.
- Marvin Horn/Terrence Long, Jardinero central, (centerfielder), Nº12. Horn, ex jugador de liga menor reclutado por los Chicago White Sox en 1994, interpreta a Terrence Long, un jardinero de los Athletics durante las temporadas 2000-2003, y que jugó su último partido en las mayores para los Yankees en 2006.
- Art Ortiz/Eric Chavez, Tercera base, Nº3. Ortiz, un prometedor actor que jugó al béisbol en la Universidad y pasó algún tiempo en las menores, interpreta al tercera base, que recibió seis veces el Guante de Oro Rawlings de la American League.
- Brent Dohling/Mark Ellis, Segunda base, Nº14. Dohling, exjugador de universidad y actualmente entrenador de béisbol en Irvine, California, interpreta a Ellis, el segunda base que debutó en la liga mayor con los Athletics en 2002.
- Miguel Mendoza/Ricardo Rincon, Lanzador, Nº73. Mendoza, exjugador de la Universidad Chico State de California, se pone en la piel de Rincon, que llegó a los Athletics como un canje sorpresa y pasó tres años (2002-2005) de su carrera de 10 como lanzador relevista del equipo.
Los realizadores también incorporaron a varios ojeadores profesionales para que se unieran a los actores que interpretan a los personajes veteranos y al mismo tiempo formaran el departamento de ojeadores de los Athletics, incluyendo al antiguo jugador y director Ken Medlock (que encarna al director de ojeadores Grady Fuson), al legendario ojeador Phil Pote y a su colega Artie Harris de Los Angeles Dodgers y los entrenadores y directores de béisbol George Vranau y Barry Moss. Los actores Glenn Morshower, Jack McGee, Nick Searcy, Vyto Ruginis, Bob Bishop y Chris Lee completan la lista de ojeadores.
Beane apreciaba que los realizadores tuvieran como objetivo la autenticidad. “Se preocuparon mucho por contratar tipos que tuvieran experiencia en el juego y que parecieran atletas”, afirma. “Pienso que Chris Pratt que hace de Scott Hatteberg está fantástico. Me conmovió que tuviera algunos de sus mismos gestos, incluso caminaba con las piernas un poco arqueadas como Scott, e hizo un gran trabajo recreando todo su comportamiento. Cada vez que hacía algo yo decía: ‘Bueno, así es como lo hacía Scott’. Es algo muy difícil de lograr pero, yo que he sido jugador, me quedé impactado”.
Entrenamiento primaveral
El desenlace de la acción en MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS llega en el partido vigésimo, cuando los Athletics, en una reacción electrizante de último minuto, consiguen el récord de ganar 20 partidos consecutivos en la American League, y entra a formar parte de la leyenda del béisbol. “Mirando hacia atrás, es realmente surrealista poder llegar al estadio durante 20 partidos seguidos de buen humor”, cavila Billy Beane. “Incluso hoy día es difícil creer que este club haya logrado algo semejante. Y puedo afirmar sin equivocarme, como director general, que no lo volveré a ver jamás”.
Para hacer coincidir cada lanzamiento y cada golpe de bate con los del famoso partido, el coordinador de béisbol Michael Fisher hizo pasar a los actores por una serie de rigurosos entrenamientos y ensayos en algunos campos de las universidades en el área de Los Ángeles. El objetivo era mezclar detalles exactos del pasado con la sensación de estar en el presente. “Habitualmente cuando hago una película de deportes”, dice Fisher, “yo invento toda la acción. En este caso hemos reproducido fielmente el partido número 20”.
“Con la popularidad de ESPN y Fox Sports”, prosigue, “el público espera que todo en una película de deportes sea auténtico. Así que tuvimos que convertirnos en una máquina bien engrasada, y nos ayudó de forma decisiva contar en el rodaje con jugadores verdaderos”. Para ayudar a lograr esta autenticidad Fisher se trajo al ex entrenador de béisbol Chad Kreuter, de la Universidad de California del Sur, y al entrenador Mike Gillespie, de la Universidad de California Irvine, con el objetivo de perfeccionar aun más las habilidades de los actores y la coreografía. (También hicieron pequeños papeles en la película: Kreuter como el entrenador de lanzadores Rick Peterson y Gillespie como el entrenador de banco Ken Macha).
Durante el entrenamiento, se prestó especial atención al único actor que no tenía experiencia como jugador: Chris Pratt, que se sumerge el papel central de Scott Hatteberg y reproducir su trabajo. Tuvo que perder 15 kilos; aprender a manejar el bate con la izquierda, como hacía Hatteberg; y aprender a jugar de primera base, tal como lo hace su personaje en el filme. Unas tareas que asumió sin vacilar. “La evolución de Chris Pratt como jugador de béisbol fue tremenda”, dice Fisher. “Puso un gran esfuerzo. Bateó un millón de veces hasta que se le hicieron ampollas en los dedos. Pero el resultado es una interpretación fantástica en la película”.
“No había jugado al béisbol posiblemente desde el noveno grado de la secundaria, pero esta experiencia reavivó mi pasión por este deporte”, asegura Pratt.
Mientras los actores entrenaban, Jodi Tripi encontró una gran cantidad de material de archivo de diversas fuentes en la cinemateca, para mantener a Bennett inspirado. Tripi colaboró con Nick Trotta, de la Major League Baseball, para asegurar los derechos y el acceso a las filmaciones documentales de la liga y poder realizar los intrincados montajes del filme, con especial atención a los legendarios 20 triunfos seguidos de los Athletics. Otros materiales fílmicos -incluido el de Kevin Youkilis, el “Dios griego de las bases por bolas” (“Greek God of Walks”), de sus días en la liga menor en 2001- los consiguió de películas caseras hechas por los espectadores desde las tribunas.
“Conseguimos echar mano a un archivo de cintas, no solo para ayudarnos con la coreografía de lo que pasó en el campo, sino también para incorporarlas a las escenas”, explica Miller. “Queríamos reflejar fielmente lo que había sucedido. Lo que ocurre al final es tan increíble que era importante comunicar que, en efecto, esos son hechos reales. Por eso incorporamos material de archivo al material que rodamos”.
Hacia la sede del club: el diseño artístico de la película
Las películas de béisbol tienen una historia casi tan larga y conocida como la del propio deporte, pero Bennett Miller quería que MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS tuviera un estilo visual que coincidiera con su tema audaz y contemporáneo. El aspecto de la película fue diseñado para reflejar no solo la viva emoción del juego, sino también para mostrar el territorio más oscuro de la búsqueda de nuevos caminos hacia el éxito, un sendero plagado de sombras de ansiedad, conflictos, obsesiones, arrepentimientos y aspiraciones que se contraponen al lado más brillante del deporte.
Para lograr eso, Miller colaboró con un equipo que incluye al director de fotografía Wally Pfister, ASC, más conocido por sus seis películas con el director Christopher Nolan, y ganador del Oscar® por su trabajo en Origen (Inception); y con el director artístico Jess Gonchor, nominado al Oscar®, y el director de vestuario Kasia Walicka Maimone, quienes trabajaron con Miller en Truman Capote (Capote).
Para la fotografía Miller se inclinó por un naturalismo implacable y honesto. “Bennett tiene un estilo preciso, deliberado, que más que contarte una historia hace que la observes”, apunta Michael De Luca. “Bennett trata el dilema de Billy y Peter a la manera de un forense: ensamblando las piezas del equipo para llegar a una temporada ganadora, lo mismo que Truman Capote (Capote) fue el estudio forense de un misterio y de colocar las pistas en su sitio para obtener una respuesta”.
Wally Pfister buscó las claves estilísticas propias en el trabajo de Gordon Willis de la década de los 70, el director de directores de fotografía cuyo notable currículo incluye películas como El Padrino (The Godfather), El Padrino Parte II (The Godfather Part II), El último testigo (The Parallax View) y Todos los hombres del presidente (All the President’s Men). Las sombras, la aspereza y las diferentes capas de las imágenes de Willis, que parecen expresar sutilmente en su tejido la opaca búsqueda moderna del sentido, se convirtieron en una inspiración constante para de los realizadores.
“Gordon Willis es mi director de fotografía favorito de todos los tiempos, así que es gracioso que muchas de las películas que Bennett tomó como referencia fueran rodadas por él”, señala Pfister.
Pfister y Miller también investigaron en otros trabajos de esa época y se fijaron especialmente en Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over The Cuckoo’s Nest), de Milos Forman, fotografiada por Haskell Wexler. “Esas valientes películas de los 70 no solo tenían el estilo fotográfico que nos interesaba, sino también el diseño y el ritmo”, dice Pfister.
“El origen de Wally está en el documental”, explica Miller. “Comenzó grabando noticias: ese era el mundo de su padre. Es genial trabajando con entornos y luz natural. Filosóficamente, prefiere meterse y unirse a una situación antes que reinventarla. Le dio a la película una flexibilidad que nos permitió, cuando fue necesario, trabajar con un enfoque de no ficción”.
Con la iluminación eclipsada y de gran contraste de esa época, Pfister iluminó varias de las localizaciones claves de la película –la sede de los Athletics, las oficinas y el garaje donde Billy y Peter tienen la primera conversación seria – con una dura luz fluorescente. “Esto parecía funcionar no solo para la fotografía, sino también para la historia”, dice Pfister.
Pfister también trajo una sensibilidad distintiva, sutilmente expresionista, a la acción del béisbol. “Si miras uno de esos estadios durante un partido nocturno, generalmente todas las luces están encendidas para crear una luz homogénea para las cámaras de TV, los fans y los telespectadores en sus casas. Yo quería que hubiera un poco más de clima, así que apagué la mitad de las luces del estadio”, explica el fotógrafo. “Eso creó una luz más perimetral. Tras pensarlo mucho, traté de encontrar una fórmula para que fuera un poco más oscura pero todavía dentro de la realidad de cómo se ve el béisbol nocturno. Me gusta usar la oscuridad como una herramienta para el drama y para crear atmósfera”.
Desde el principio se tomó la decisión de rodar en 35mm. “Sentí que esta película debía ser rodada en celuloide y no en vídeo, porque el celuloide tiene el alma y la profundidad para contar esta historia de la manera que Bennett quiere relatarla”, resume Pfister.
Para el director artístico Jess Gonchor, que recientemente obtuvo una nominación al Oscar® por su diseño de Arkansas en el siglo XIX para Valor de ley (True Grit) de los hermanos Coen, el trabajo creativo fue similar: encontrar las líneas donde convergen autenticidad y drama. “Esta es una historia verídica, sucedió realmente, es histórica”, comenta Gonchor. “Así que mantener la integridad de quiénes son los Athletics, cuánto ganan y cuáles son sus condiciones materiales eran piezas clave del diseño. Pero también existen formas para darle a todo eso un estilo, una dimensión dramática”.
El director está de acuerdo. “Es difícil apreciar la tarea artística de Jess”, explica Miller. “Este no es un filme de ficción, donde él tendría toda la libertad para inventar. En lugar de eso tuvo que ejecutar una especie de poema haiku, que diera veracidad a la historia y credibilidad a su mundo pero, al mismo tiempo, comunicara el tono y la atmósfera que da la historia. Es una tarea ingrata, pero crucial: te crees la película o no”.
Para conseguir la parte de la autenticidad de la ecuación Gonchor recurrió a las fuentes. “Tener a la Major League Baseball y a los Athletics a bordo era algo grande”, dice Gonchor, observando la gran cantidad de metraje y fotos puestas a su disposición. “Pudimos pasar mucho tiempo en el Coliseum, en el campo, en los vestuarios, en el gimnasio, en la oficina de Art. Se abrieron a nosotros”. Comprometida a ofrecer a los espectadores una representación realista del deporte como jamás antes habían visto, la Major League Baseball trabajó en estrecha colaboración con Gonchor y el departamento de arte para asegurar la autenticidad de todo, desde representaciones exactas de las sedes de los clubes y campos de juego hasta el uso de los guantes correctos para batear.
Lo más importante para el equipo de diseño fue la construcción de la sede de los Athletics, cuyo interior Gonchor y su departamento de arte construyeron desde cero en un estudio, porque el original había sufrido muchas modificaciones en los diez años transcurridos. Su trabajo sacó a la superficie el sentimiento claustrofóbico, “de submarino”, de la estructura. “Pasas desde la amplitud del campo de juego a este mundo subterráneo de hormigón”, describe Gonchor. “Esta sensación se reproducía por todo el estudio”.
Beane quedó desconcertado por la recreación de sus antiguos objetos. “Era asombroso. Inundaron los segundos planos con toda clase de pequeños detalles, como la foto de Joe Strummer de The Clash que se ve en mi oficina. Te parece que están haciendo una visita de 15 minutos, pero en realidad anotan hasta los más mínimos detalles. No somos un grupo muy formal, solemos improvisar sobre la marcha, y ellos hicieron un gran trabajo capturando el ambiente que existía y que aún existe aquí”.
Gonchor y la decoradora escénica Nancy Haigh enfocaron de forma inusual el vestuario, que es el sanctasanctórum de los jugadores. Más que crear un escenario estático dejaron que el vestuario evolucionara de manera que se fuera gastando en las seis semanas de trabajo. Animaban al elenco a usar y abusar de él, tal como lo harían los jugadores en la realidad, sudando en el gimnasio, pasando tiempo juntos, incluso moviendo los objetos de un sitio a otro como quisieran. “La idea era que después de pasados varios días o semanas el sitio cobrara vida”, explica Gonchor.
El interior de las oficinas fueron imbuidas con las distintas personalidades. “Todos los escenarios reflejan lo que son los personajes como personas” comenta Gonchor. “Billy está siempre moviéndose de un lado al otro, así que su oficina está siempre desordenada y patas arriba. Peter es informático, tiene todo meticulosamente limpio y pulcro. Y Art Howe es como un general de campo, el capitán del barco, así que su oficina es más rígida y esquemática”.
En las entrañas de la sede del club está uno de los escenarios favoritos de Gonchor: la oficina de los ojeadores (scouting room). Un bloque sobrante de hormigón parecido a una mazmorra adornado con unos tableros blancos con listas de todos los jugadores posibles de ser reclutados y que servía como “oficina de guerra” para Beane y Brand. “Es una sensación como de espionaje industrial”, anota Gonchor. “Es casi como una sala de interrogación. Creo que pone de manifiesto el pequeño presupuesto con que cuenta este equipo y la necesidad imperiosa de un cambio en la forma de hacer las cosas. Así que a este viejo búnker llega este chico con sus ordenadores y hay que reflejar la mezcla de esos dos estilos tan diferentes”.
Una similar mezcla de estilos se hace evidente en un primer plano gracias al trabajo de Kasia Walicka Maimone, que previamente había diseñado el vestuario Truman Capote (Capote), y en muchos de los vídeos musicales y trabajos publicitarios de Miller. Para los uniformes de los Athletics ella reclutó al veterano diseñador deportivo Edward T. Hanley, quien trabajó en colaboración con Robin Jaffe, de la Major League Baseball, para asegurarse que cada actor vistiera el uniforme auténtico y exacto del jugador que interpretaba. Hanley, que con anterioridad había trabajado en el negocio de los uniformes deportivos, y cuyos créditos incluyen Un entrenador de primera (Little Big League), Un domingo cualquiera (Any Given Sunday), Rudy. Reto a la gloria (Rudy) y Jerry Maguire, supervisó todos los uniformes de la película, desde los desconocidos equipos de las ligas menores hasta los New York Yankees y Kansas City Royals. “Ed tiene una muy buena relación con la Major League Baseball”, asegura Maimone. “Conoce muy bien las normas de la Major League Baseball que se reflejan muchísimo en la película”.
Pero para los personajes principales Maimone tenía una gama de colores más amplia. Para Billy Beane, ella quería crear: “Una imagen icónica de un héroe que rompe con las reglas preestablecidas”. Maimone dice que se inspiró no solo en el Billy Beane real, sino también en una extensa investigación sobre los estilos creados por figuras destacadas a lo largo del siglo XX: desde legendarios directores generales del béisbol hasta innovadores científicos como Albert Einstein. “Hay una cierta imagen de la gente que funciona como iconos en la sociedad, y teníamos que empapar con ella a nuestro personaje”, subraya Maimone. “Disponíamos de una gran cantidad de información disponible sobre el Billy Beane real, pero no creo que nadie estuviera interesado en un retrato exacto. Lo que la realidad nos dio fue un punto de partida”.
La imagen de Beane que ella tiene es la de un valiente provocador cultural. “Sentí que Billy tuvo que vivir en el mundo del deporte con una personalidad muy fuerte. El objetivo era crear la imagen de un hombre que adquiere el poder de un icono casi sin esforzarse”, explica Maimone.
Como contraste a Beane tenemos a Peter Brand. Con él, Maimone se concentró en una imagen conservadora que se deriva de su trasfondo de la Ivy League. “Para Peter buscamos ropa que usan los estudiantes de Yale y de las otras Ivy Leagues”, prosigue la diseñadora. “Al contrario de Billy, que está influenciado por el mundo del béisbol, la imagen de Peter es muy pija, muy de Brooks Brothers”.
“Peter está básicamente pertrechado por la ropa que viste. Por esa razón siempre está compuesto y bien vestido. Pero, cada tanto se percibe que quiere ser como Billy Beane, seguro de sí mismo, natural, informal y a veces casi peligroso. Sus diferencias, y la combinación de ellas, es lo que resulta tan poderoso”, se explaya Maimone.
“El desafío de Kasia en esta película era, de muchas maneras, similar al de Jess Gonchor en el diseño artístico. A partir de la gama limitada que presenta la gente real de esta historia, tuvo que crear vestimentas que fueran creíbles, pero también encontrar un diseño que diera por resultado algo mejor que la suma de sus partes: usar los elementos para comunicar algo que está más allá de lo que se piensa, pero que produce un estado de ánimo”, concluye Miller.
En el campo
MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS se rodó en cinco estadios diferentes, incluyendo Dodger Stadium y Fenway Park, así como Blair Field en Universidad de Estatal de California Long Beach y Stengel Field en Glendale Community College. Pero la obra maestra fue el rodaje en el Oakland-Alameda County Coliseum, la casa tanto del Oakland Athletics como del club de fútbol Oakland Raiders. El estadio de 60.000 asientos fue usado para rodar la mayoría de las escenas de los partidos de la temporada 2002 de los Athletics, incluyendo su histórica racha de 20 partidos.
Según el fotógrafo Wally Pfister: “El Oakland Coliseum es realmente un personaje en la película, un alma antigua o un viejo barco de guerra, que ha albergado muchos de estos partidos y es una pieza central en nuestra historia. Sientes un gran respeto cuando caminas sobre el campo, sobre las huellas de Reggie Jackson y Catfish Hunter. Es como caminar sobre terreno sagrado”.
Para los Athletics veteranos fue emocionante viajar hacia atrás en el tiempo. Dice Billy Beane: “Viendo la película, me vi de nuevo en la racha y también las muchedumbres en el Coliseum. Siempre he pensado que tenemos aquí una gente increíblemente creativa, que se remonta a los 70, con sus vestimentas y los símbolos que se ponen, así que fue fantástico ver todo eso recreado en la forma en que lo hicieron en la película”.
David Rinetti, que estaba allí en la temporada 2002 recuerda: “Fue increíble ver a estos tipos caminando por el campo. Se hizo un gran trabajo de selección de actores, porque cuando pasaban junto a mí yo decía este es David Justice, este Scott Hatteberg, aquel Barry Zito. Parecía que fueran verdaderamente los tipos de entonces pasando por el campo”.
El autor Michael Lewis también se conmovió al visitar el plató del Coliseum. “Todo es ahora un poco diferente, de modo que volver a ver todo eso cobrar vida, con todos los jugadores del 2002, fue algo un poco sobrecogedor”, confiesa. “Mi primera visita al plató fue cuando estaban rodando el homerun de Scott Hatteberg. Fue de lejos el momento más electrizante de mi trabajo con el libro y verlo así recreado fue genial”.
Incluso la música era la misma, ya que el virtuoso de la guitarra eléctrica Joe Satriani vino para tocar la misma versión del himno nacional que tocó para los Athletics el día de la inauguración de la temporada 2002, usando la misma guitarra original Ibanez, modelo chrome prototype, que tocó en el 2002.
Respondiendo a un anuncio local en busca de extras, más de 1.000 residentes de la Bay Area se presentaban diariamente para representar a los forofos de los Athletics y proporcionando una realimentación de alta energía cuando actuaban como verdaderos fans durante las recreaciones del partido, así como para interpretar a las mujeres de los jugadores y a los vendedores ambulantes del estadio.
A los actores y al resto del equipo, en esta y otras ocasiones, se les unía personal de la Major League Baseball que actuaban como asesores escénicos, escrutando los pequeños detalles para guardar precisión histórica.
Todo esto resultó en un impacto impresionante entre todos los participantes, metiéndolos a todos de cabeza en la historia.
“Fue una experiencia casi espiritual salir al campo con el uniforme completo, el césped perfectamente cortado en este estadio clásico, sientes todo el trabajo que se ha realizado, desde los tipos en la oficina central hasta los limpiadores. Es una sensación increíble”, resume Chris Pratt.
Para Billy Beane, esta sensación continúa siendo una parte integral de su experiencia diaria, porque él sigue como director general y accionista minoritario de los Oakland Athletics, aunque rodeado siempre por interminables controversias y debates. Sin embargo, dice el director Bennett Miller, MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS es una película para cualquier tipo de forofo del deporte. “Es un film que respeta y valora lo que es el juego. La película hace honor a la ciencia y al misterio de algo que nunca será descifrado por completo”, asegura. “Nunca habrá una fórmula que haga que este juego sea completamente comprensible. Siempre habrá un componente humano, inexplicable y misterioso en este juego”.
“La razón por la cual hay tanta emoción unida a este juego es porque está realmente asociado con los lazos más elementales que tienes cuando niño. Tiene una raíz profunda en la cultura, especialmente porque ha habido oportunidades para los ‘no’ favoritos”, concuerda Michael Lewis.
La fortuna de los Athletics ha experimentado altibajos en la última década, y las tensiones entre el pasado y el futuro continúan y, sin embargo, no hay duda de que diariamente la influencia de lo que sucedió en el 2002 se siente en los campos de juego de todo Estados Unidos y en la revolución “moneyball” que tiene a la gente en todas las áreas de la vida preguntándose: “¿Cuánto valgo?”
ACERCA DEL REPARTO
BRAD PITT (Billy Beane/Productor), es uno de los actores con más fuerza y versatilidad del cine actual, también es un productor de éxito con su compañía Plan B Entertainment.
Fue nominado al Oscar® por su trabajo en El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button) de David Fincher y Twelve Monkeys (Doce monos) (Twelve Monkeys) de Terry Gilliam, por la que ganó el Globo de Oro®. También fue nominado al Globo de Oro® por sus interpretaciones en Leyendas de pasión (Legends of the Fall) de Edward Zwick y Babel de Alejandro González Iñárritu.
Pitt actualmente protagoniza y produce la película de World War Z de Marc Forster para Paramount. Anteriormente, fue la estrella y el productor de Cogan’s Trade de Andrew Dominik así como de El árbol de la vida de Terrence Malick (Tree of Life) esta última ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes de este año.
Previamente, Pitt fue protagonista de Malditos bastardos (Inglourious Bastards) de Quentin Tarantino donde dio vida al teniente Aldo Raine; y apareció en el thriller de comedia de Joel y Ethan Coen, Quemar después de leer (Burn After Reading). El año anterior ya había sido reconocido como mejor actor en el Festival de Venecia por su retrato de Jesse James en El asesinado de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford) dirigida por Andrew Dominik. Junto a George Clooney, su compañero protagonista de Quemar después de leer (Burn After Reading), apareció en los éxitos de taquilla de Steven Soderbergh, Ocean’s Eleven, Ocean’s Twelve (Uno más entra en juego) (Ocean’s Twelve) y Ocean’s Thirteen.
La primera vez que Pitt obtuvo la atención del público fue por su papel en la película ganadora del Oscar® de Ridley Scott, Thelma & Louise. Poco tiempo después protagonizó el filme ganador del Oscar® dirigido por Robert Redford, El río de la vida (A River Runs Through It), Kalifornia de Dominic Sena y Entrevista con el vampiro (Interview With the Vampire) de Neil Jordan. Después protagonizó Amor a quemarropa (True Romance) de Tony Scott, La sombra del diablo (The Devil’s Own), Sleepers de Barry Levinson, Siete años en el Tibet (Seven Years in Tibet) de Jean-Jacques Annaud y ¿Conoces a Joe Black? (Meet Joe Black) de Martin Brest. Pitt también recibió el aplauso de la crítica por su trabajo en Se7en y El club de la lucha (Fight Club) de David Fincher.
Entre sus películas más recientes se incluyen Sr. y Sra. Smith (Mr. and Mrs. Smith) de Doug Liman, que fue uno de los grandes éxitos de 2005, Troy de Wolfgang Petersen, Spy Game – Juego de espías (Spy Game) de Tony Scott, The Mexican de Gore Verbinski y Snatch, cerdos y diamantes (Snatch) de Guy Ritchie.
Plan B Entertainment de Pitt desarrolla y produce tanto películas como proyectos para televisión. Plan B hasta ahora ha producido filmes como Infiltrados (The Departed) de Martin Scorsese, Un corazón invencible (A Mighty Heart) de Michael Winterbottom, Más allá del tiempo: un amor que no conoce límites (The Time Traveler’s Wife) de Robert Schwentke, La vida privada de Pippa Lee (The Private Lives of Pippa Lee) de Rebecca Miller, Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the Chocolate Factory) de Tim Burton, Recortes de mi vida (Running with Scissors) de Ryan Murphy, Troy de Wolfgang Petersen, El asesinado de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford) de Andrew Dominik, Come, reza, ama (Eat Pray Love) de Ryan Murphy y Kick-Ass – Listo para machacar (Kickass) de Matthew Vaughn.
JONAH HILL (Peter Brand) en poco tiempo se ha convertido en uno de los talentos más solicitados de Hollywood todo debido a su papel protagonista junto a Michael Cera en el aplaudido éxito, Supersalidos (Superbad) producido por Judd Apatow, dirigido por Greg Mottola con guión de Seth Rogen y Evan Goldberg. Desde entonces, ha pasado a ser uno de los pilares principales del clan Apatow, protagonizando las comedias veraniegas producidas por Apatow, Todo sobre mi desmadre (Get Him to the Greek) en 2010, Hazme reír (Funny People) en 2009 y Paso de ti (Forgetting Sarah Marshall) en 2008. La primera aparición de Hill bajo el sello de Apatow Productions fue en Virgen a los 40 (The 40-Year-Old Virgin) en 2005 junto a Steve Carell y Seth Rogen.
El año 2010 fue importantísimo para Hill, que se desligó de los personajes de comedia para asumir papeles más serios como el protagonista de la comedia negra dirigida por Jay y Mark Duplass, Cyrus. La película recibió muchísima atención en el Festival de Cine de Sundance donde fue proyectada por Fox Searchlight Pictures; y Hill recibió el elogio de la crítica que subrayó su evolución como artista y actor.
Ese mismo año Hill volvió a sorprender con su papel protagonista en el éxito de animación de Dreamworks Animation, Megamind, junto a Will Ferrell, Brad Pitt y Tina Fey. Hill también le prestó su voz a Snotlout en otro producto de Dreamworks Animation, Como entrenar a tu dragón (How to Train Your Dragon) junto a Gerard Butler. La película recaudó 492 millones de dólares de taquilla en todo el mundo y se ha confirmado su secuela para 2013. Hill también recibió una gran atención por Todo sobre mi desmadre (Get Him to the Greek) con Russell Brand, que se estrenó en verano de 2010.
El joven de 26 años sigue confirmando su sitio entre una nueva generación de guionistas/actores. Para la pequeña pantalla, Hill cocreó una nueva serie de animación Allen Gregory, que narra las aventuras de uno de los más pretenciosos niños de siete años de todos los tiempos, que se emitirá este otoño por la cadena Fox para su prestigioso espacio del domingo por la noche, Animation Domination. Hill también le da voz al personaje del título y es productor ejecutivo de la serie.
Después de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, Hill volverá a ocupar los titulares en la comedia dirigida por David Gordon Green, The Sitter, que se estrenará este diciembre en Estados Unidos.
Hill recientemente ha concluido con el rodaje de 21 Jump Street, de la que también ha sido guionista. La película también cuenta con Channing Tatum y Ice Cube para los directores Phil Lord y Christopher Miller. El filme tiene previsto su estreno en Estados Unidos en marzo de 2012. Hill también ha sido productor asociado de la comedia de Sacha Baron Cohen, Bruno.
Hill comenzó con su carrera de interprete con obras cortas de solo una escena que escribió y protagonizó en el vibrante bar de la ciudad de Nueva York, Black & White. Después de aparecer en la película de David O. Russell, Extrañas coincidencias (I Heart Huckabees) con Dustin Hoffman y Lilly Tomlin, su carrera despegó rápidamente.
Hill actualmente reside en Los Ángeles.
PHILIP SEYMOUR HOFFMAN (Art Howe) protagoniza The Ides of March, dirigida por George Clooney, que se estrenará este mes de octubre. Recientemente hizo su debut en la dirección cinematográfica con Jack Goes Boating, que también coprotagonizó junto con Amy Ryan, John Ortiz y Daphne Rubin Vega. La película es una producción de Cooper’s Town Productions y está basada sobre la obra de teatro homónima. Otros de sus trabajos recientes en el cine incluyen Radio encubierta (Pirate Radio) de Richard Curtis, Synecdoche, New York de Charlie Kaufman, Doubt de John Patrick Shanley, The Savages de Tamara Jenkins, La guerra de Charlie Wilson (Charlie Wilson’s War) de Mike Nichols y Antes que el diablo sepa que has muerto (Before the Devil Knows You’re Dead) de Sidney Lumet. Hoffman ganó el Oscar®, el Globo de Oro® y el premio de la SAG por su trabajo en Truman Capote (Capote) que dirigió Bennett Miller y de la que fue productor ejecutivo a través de su productora Cooper’s Town Productions.
Entre otros de sus trabajos para la gran pantalla se incluyen Misión imposible III (Mission: Impossible III), Y entonces llegó ella (Along Came Polly), Cold Mountain, De vuelta al ‘insti’ (Strangers with Candy), Owning Mahowny, La última noche (25th Hour), El dragón rojo (Red Dragon), Embriagado de amor (Punch-Drunk Love), Con amor, Liza (Love Liza), Casi famosos (Almost Famous), State and Main, El talento de Mr. Ripley (The Talented Mr. Ripley), Magnolia, Nadie es perfecto (Flawless), Patch Adams, Happiness, El gran Lebowski (The Big Lebowski), Boogie Nights, Twister, Ni un pelo de tonto (Nobody’s Fool), Esencia de mujer (Scent of a Woman) y la miniserie de HBO, Empire Falls.
Hoffman se unió a la LAByrinth Theater Company en 1995 y fue su codirector artístico durante más de 10 años. Como actor, sus trabajos para el teatro incluyen una temporada limitada de “Otelo” adaptada y dirigida por Peter Sellars, que se representó en Viena y Nueva York; la producción de LAByrinth de “Jack Goes Boating” (The Public Theater), “Long Day’s Journey Into Night” (Broadway), “La gaviota” de Chéjov (The Public Theater/New York Shakespeare Festival), “True West” (Broadway), “Defying Gravity” (American Place Theatre), “El mercader de Venecia” (dirigida por Peter Sellars), “Shopping and F*cking” (New York Theatre Workshop) y “The Author’s Voice” (Drama Department).
Entre sus trabajos como director de teatro se incluyen los estrenos mundiales de “The Last Days of Judas Iscariot”, “Our Lady of 121st Street”, “Jesus Hopped the ‘A’ Train”, “In Arabia We’d All Be Kings” y “The Little Flower of East Orange” todas escritas por el dramaturgo Stephen Adly Guirgis y producidas por LAByrinth. La muy valorada producción de Hoffman en Nueva York de “Jesus Hopped the ‘A’ Train” se presentó en el Fringe Festival de Edimburgo, donde ganó el primer premio y en el Donmar Warehouse de Londres, donde fue nominada al premio Olivier a mejor obra de teatro. Luego se trasladó al West End de Londres donde amplió su temporada en el The Arts Theatre. De la misma forma, su aplaudida producción de “Our Lady of 121st Street” se trasladó de off Broadway al Union Square Theater, donde se representó durante casi seis meses.
Además, Hoffman dirigió “The Glory of Living” de Rebecca Gilman en el MCC Theater. Viajó a Australia para dirigir “Riflemind” de Andrew Upton en el prestigioso Sydney Theater Company y más tarde montó la obra en Londres. También dirigió “The Long Red Road” de Brett C. Leonard para el Goodman Theater de Chicago y volvió al Sydney Theater Company para dirigir “True West”.
ACERCA DE LOS REALIZADORES
BENNETT MILLER (Director) fue nominado al Oscar® a mejor director en 2005 por su película Truman Capote (Capote), protagonizada por Philip Seymour Hoffman cuya interpretación de Truman Capote durante la investigación que realizó para la escritura de su innovadora novela de crimen “A sangre fría” (In Cold Blood), fue reconocida con un Oscar®. Miller también fue nominado al premio David Lean de dirección de los BAFTA y también al de logro destacado en dirección del Gremio de Directores de Estados Unidos.
Miller realizó en 1998 el aplaudido retrato documental, The Cruise, sobre el guía turístico de Nueva York Timothy ‘Speed’ Levitch. La película cosechó el elogio de la crítica y notables premios entre los que se incluyen el máximo reconocimiento en el Forum Internacional del Festival de Cine de Berlín. La película fue estrenada en salas cinematográficas por Artisan Entertainment y editada en DVD por Lions Gate Films.
Miller también es un reconocido director de anuncios publicitarios y vídeos musicales.
STEVEN ZAILLIAN (Guión) recibió el Oscar® por su guión de La lista de Schindler (Schindler’s List). Su trabajo en la película también fue reconocido por el Gremio de Guionistas de Estados Unidos, el premio BAFTA de la Academia de Cine Británica y el premio Humanitas. Entre sus trabajos como guionista se incluyen el nominado al Oscar® El despertar (Awakenings), El juego del halcón (The Falcon and the Snowman), Jack el oso (Jack the Bear) y American Gangster, del que también fue productor ejecutivo. Ha sido coguionista de La intérprete (The Interpreter), Peligro inminente (Clear and Present Danger) y del nominado al Oscar® Gangs of New York. También escribió y dirigió En busca de Bobby Fisher (Searching for Bobby Fischer), y el guión nominado por el Gremio de Guionistas Acción civil (A Civil Action), así como Todos los hombres del rey (All the King’s Men).
Además de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, Zaillian fue guionista y productor ejecutivo de The Girl with the Dragon Tattoo, que protagonizan Daniel Craig y Rooney Mara para el director David Fincher, que se estrenará a finales de este año.
El guionista ganador del Oscar® AARON SORKIN (Guión) se graduó en la Universidad de Syracyse con una licenciatura en teatro en 1983. Hizo su debut en Broadway a los 28 años cuando escribió el libreto “A Few Good Men”, por el que recibió el premio John Gassner a mejor dramaturgo. El siguiente año se estrenó en off-Broadway su obra “Making Movies” y en 2007 regresó a Broadway con “The Farnsworth Invention”, dirigida por Des McAnuff.
Más recientemente, la película de Sorkin, La red social (The Social Network) le supuso el Oscar® a mejor guión adaptado así como el Globo de Oro®, el BAFTA, el premio del Gremio de Guionista y el premio USC Scripter. El filme dirigido por David Fincher fue considerado como mejor drama en los Globos de Oro, fue nominado al Oscar® a mejor película y se hizo un lugar en la lista de las mejores producciones de 2010 elaborada por más de 350 críticos.
Su adaptación al cine de Algunos hombres buenos (A Few Good Men) fue nominada a cuatro Oscar®, incluyendo el de mejor película y cinco Globos de Oro, uno de ellos a mejor guión. A este éxito se sucedieron los guiones de Malicia (Malice), protagonizado por Alec Baldwin y Nicole Kidman y El presidente y Miss Wade (The American President), con Michael Douglas y Annette Bening. Sorkin también produjo y escribió la serie de televisión Sports Night para ABC durante dos años, por el que ganó el premio Humanitas y el premio de la Asociación de Críticos de Televisión. Los siguientes cuatro años escribió guiones y produjo la serie de NBC El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing) que se hizo con cuatro premios Emmy® consecutivos a mejor serie dramática. Por su trabajo en El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing), Sorkin recibió en dos ocasiones el premio Peabody y el Humanitas, y tres premios de la Asociación de la Crítica de Televisión. También ha sido reconocido con un Globo de Oro®, un premio del Gremio de Guionistas y tres del Gremio de Productores.
En el año 2006, Sorkin escribió y produjo la serie de televisión de la NBC Studio 60 (Studio 60 on the Sunset Strip). En 2007, escribió el guión de La guerra de Charlie Wilson (Charlie Wilson’s War), dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Tom Hanks, Philip Seymour Hoffman y Julia Roberts.
Sorkin actualmente se encuentra desarrollando una nueva serie para HBO titulada More As This Story Develops, ambientada detrás de las cámaras de un telediario de una cadena de cable. Sorkin también ha adquirido los derechos de “The Politician”, el best seller de Andrew Young acerca de la caída en picado del ex senador John Edwards. Además de producir, adaptará el guión para la gran pantalla de The Politician y también será su debut en la dirección.,
STAN CHERVIN (Argumento) comenzó su carrera en un teatro vocacional de Nueva York donde ayudó a desarrollar el trabajo de dramaturgos en el The New Dramatists y The Eugene O’Neill National Playwrights Conference. Regresó a Los Ángeles y fue editor de guiones y director de asuntos creativos en TriStar Pictures antes de dedicarse a tiempo completo a la escritura de guiones cuando adaptó el relato corto de W.P. Kinsella, The Dixon Cornbelt League, para el estudio. Para Sony Pictures, además de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, ha escrito el guión de las películas biográficas J-Mac, la historia del jugador de baloncesto autista Jason McElwain y P.T. Barnum. Para televisión, escribió Extreme Team para ABC, y 7th Precinct para Samuel L. Jackson. Actualmente trabaja con la productora de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, Rachael Horovitz en la adaptación del libro de Bill Buford, “Heat”, y escribe Quantum Hoops, la historia del equipo de baloncesto de Caltech, para los productores Ben Stiller y Stuart Cornfeld.
Michael Lewis (Libro original), el famoso autor éxito de ventas de “Liar’s Poker”, “The Money Culture”, “The New New Thing”, “Moneyball”, “The Blind Side”, “Panic”, “Home Game” y “The Big Short”, entre muchos otros, vive en Berkeley, California, con su mujer y sus tres hijos. Su próximo libro, “Boomerang: Travels in the New Third World”, será publicado en octubre por W. W. Norton & Company.
Ex jefe de producción de DreamWorks y New Line Cinema, MICHAEL DE LUCA (Productor) fundó Michael De Luca Productions en marzo de 2004 y ha firmado un acuerdo de desarrollo y producción con Columbia Pictures.
De Luca ha centrado su empresa de producción en el desarrollo de películas de presupuesto cerrado con realizadores visionarios, especializados y provocativos de la cultura pop, comerciales y con potencial de franquicia. Sus proyectos como productor para Columbia incluyen el aplaudido filme de David Fincher, La red social (The Social Network); la aventura de ciencia ficción Zathura: una aventura espacial (Zathura: A Space Adventure), adaptación del libro de Chris Van Allsburg; Ghost Rider. El motorista fantasma (Ghost Rider), protagonizada por Nicolas Cage y dirigida por Mark Steven Johnson; y 21: Blackjack (21), basada en el libro “Bringing Down the House” de Ben Mezrich.
Entre sus películas más recientes se incluyen el thriller postapocalíptico El sicario de dios (Priest) para Screen Gems protagonizada por Paul Bettany y Furia ciega (Drive Angry 3D), protagonizada por Nicolas Cage para Nu Image/Millennium y que es distribuida por Summit; entre sus próximos filmes se incluyen Butter, con Jennifer Garner para la Weinstein Company, Fright Night, con Colin Farrell para DreamWorks, The Sitter, protagonizada por Jonah Hill para Twentieth Century Fox; y Ghost Rider: Spirit of Vengeance, con Nicolas Cage para Columbia.
Antes de crear Michael De Luca Productions, De Luca ocupó el puesto de director de producción de DreamWorks. En esa productora, supervisó el trabajo del día a día del departamento de producción de acción real y de la producción de filmes como Old School de Todd Phillips y la comedia de gran éxito con Adam McKay y Will Ferrell, El reportero – La leyenda de Ron Burgundy (Anchorman: The Legend of Ron Burgundy), así como Head of State (De incompetente a presidente) (Head of State) y El chico de tu vida (Win a Date With Tad Hamilton).
Previamente, fue presidente y director general por un período de siete años de New Line Productions. Durante su mandato creó las franquicias de gran éxito Viernes 13 (Friday), Austin Powers y Hora punta (Rush Hour). Fue responsable de éxitos innovadores como Se7en, La cortina de humo (Wag the Dog), Pleasantville y Boogie Nights, y lanzó las carreras de directores como Jay Roach, Brett Ratner, Gary Ross, Allen y Albert Hughes, F. Gary Gray y los hermanos Farrelly, entre muchos otros.
RACHAEL HOROVITZ (Productora) desde hace tiempo forma parte de la escena del cine independiente de Nueva York tanto en la fase de productora como de ejecutiva. Creció en Greenwich Village, hija de dramaturgo y pintora, se graduó en Andover y en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, donde estudió historia, literatura y antropología. Hace películas desde que tenía ocho años.
Horovitz fue durante casi doce años ejecutiva senior de Revolution Studios, New Line Cinema, Fine Line Features y dos productoras de Dino De Laurentiis. Durante esos años, Horovitz trabajó en proyectos con realizadores como Wes Anderson, Noah Baumbach, Bernardo Bertolucci, Michael Cimino, Michel Gondry, Spike Jonze, Barbara Kopple, David Lynch, Mike Newell, Alexander Payne, Roman Polanski y Sam Raimi entre muchos, muchos otros. Mientras cubría circuitos de festivales independientes internacionales para Fine Line/New Line vio el debut en la dirección del director de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS Bennett Miller, The Cruise, y desde entonces se convirtió en fiel admiradora de su trabajo.
Ávida desarrolladora de proyectos poco convencionales, Horovitz recientemente ha recibido tanto el Emmy® como el Globo de Oro® por la producción de Grey Gardens de HBO. El filme también ganó el premio David L. Wolper a la producción del año del Gremio de Productores así como el premio a mejor película de la Asociación de la Crítica de Televisión. Entre sus trabajos adicionales en producción se incluyen A propósito de Smith (About Schmidt) de Payne, State and Main de David Mamet, Próxima parada Wonderland (Next Stop, Wonderland) de Brad Anderson, La memoria de los muertos (Final Cut) y el documental basado en las memorias de Hollywood de Steven Bach, The Making and Unmaking of Heaven’s Gate. Su primera película como productora fue el thriller de culto de Larry Fessenden, No Telling.
Horovitz es activista de varias causas en la ciudad de Nueva York, y trabajó, una vez concluyó el instituto, dos años en la administración Mayor Edward I. Koch. Recientemente ha fundado The Cinema School, un instituto público para cine en el Bronx y es parte de la junta directiva de la Ghetto Film School.
BRAD PITT (Productor/Billy Beane) Véase biofilmografía en reparto.
SCOTT RUDIN (Productor ejecutivo) Entre sus películas se incluyen: The Girl with the Dragon Tattoo; Extremely Loud & Incredibly Close; Moonrise Kingdom; La red social (The Social Network); Valor de ley (True Grit; Greenberg); No es tan fácil (It’s Complicated); Fantástico Sr. Fox (Fantastic Mr. Fox); Julie y Julia (Julie & Julia); La duda (Doubt); No es país para viejos (No Country for Old Men); There Will Be Blood. Pozos de ambición (There Will Be Blood); Reprise; The Queen (La Reina) (The Queen); Margot y la boda (Margot at the Wedding); Diario de un escándalo (Notes on a Scandal); Venus; Closer; Team America (La policía del mundo) (Team America: World Police); Extrañas coincidencias (I Heart Huckabees); School of Rock (Escuela de Rock) (School of Rock); Las horas (The Hours); Iris; Los Tenenbaums una familia de genios (The Royal Tenenbaums); Zoolander (Un descerebrado de moda); Sleepy Hollow; Jóvenes prodigiosos (Wonder Boys); Al límite (Bringing Out the Dead); South Park: Bigger, Longer & Uncut; El show de Truman (The Truman Show); In & Out; Rescate (Ransom); El club de las primeras esposas (The First Wives Club); Fuera de onda (Clueless); Ni un pelo de tonto (Nobody’s Fool); La tapadera (The Firm); En busca de Bobby Fisher (Searching for Bobby Fischer); Sister Act; La familia Adams (The Addams Family).
Entre sus trabajos para el teatro se incluyen: “Passion”; “Hamlet”; “Seven Guitars”; “A Funny Thing Happened On The Way to The Forum”; “Skylight”; “The Chairs”; “The Blue Room”; “Closer”; “Amy’s View”; “Copenhagen”; “The Designated Mourner”; “The Goat, or Who is Sylvia?”; “Caroline, or Change”; “The Normal Heart”; “¿A quién le teme Virginia Wolf?” (Who’s Afraid of Virginia Woolf?); “Doubt”; “Faith Healer”; “The History Boys”; “Shining City”; “Stuff Happens”; “The Vertical Hour”; “The Year of Magical Thinking”; “Gypsy”; “Un dios salvaje” (God of Carnage); “Fences”; “The House of Blue Leaves”; “Jerusalem”; “The Motherf**ker with the Hat”; “The Book of Mormon”.
MARK BAKSHI (Productor ejecutivo) dejó Paramount Pictures en julio de 2008 en busca de otras oportunidades para su carrera. Antes de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, fue asesor de producción para la película de animación de Gore Verbinski, Rango. Esto después de una carrera de éxito de 14 años en Paramount Pictures donde fue presidente de producciones en todo el mundo, supervisando todos los estrenos cinematográficos tanto de animación como de acción real. Durante su período en el estudio, Bakshi supervisó más de 150 producciones cinematográficas, películas como Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull), Transformers, La guerra de los mundos (War of the Worlds), Las horas (The Hours), la franquicia de Misión imposible (Mission: Impossible), Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan) y Titanic. El año anterior a marcharse supervisó El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button) de David Fincher y Star Trek de JJ Abrams. Bakshi también tuvo un gran peso en la revisión de incentivos fiscales en Massachusetts y Wisconsin.
Además de su carrera en estudio, Bakshi desarrolló y produjo Rebound para HBO en 1996, junto a John Badham y DJ Caruso. Antes de unirse a Paramount Pictures en 1994, Mark fue productor ejecutivo en Buena Vista Pictures (1991-1994) y Walt Disney Television (1988-1991). En Disney en 1988, Bakshi negoció y organizó el primer intercambio cultural oficial entre Disney y la Unión Soviética para el Festival de Cine de la URSS.
Andrew Karsch (Productor ejecutivo) actualmente divide su tiempo entre el cine, la política y la tecnología. En 2010 fundó Insurgent Media en sociedad con Fisher Stevens y Erik Gordon. En este momento, supervisa un gran número de documentales y películas. Después de trabajar como productor y ejecutivo durante muchos años con United Artists, Karsch fundó Longfellow Pictures y tiempo después dirigió algunas de las compañías de William Randolph Hearst III y Sidney Kimmel. Entre sus numerosos trabajos en producción se incluyen la nominada al Oscar® El príncipe de las mareas (The Prince of Tides), así como The Emperor’s Club, Princess Cariboo, Seducir a Raquel (The Rachel Papers), Enredos de sociedad (Town and Country) y Betty Anne Waters (Conviction).
Karsch trabajó durante varios años para el senador Edward M. Kennedy, dirigiendo su campaña para senador de Estados Unidos en 1976, y continuó en el papel de consultor durante todas sus siguientes campañas. En 1980 fue director de medios del Estado de Nueva York durante la campaña presidencial del senador. Su trabajo en la política continúa siendo uno punto central en su vida y es asesor de candidatos, campañas y fundaciones. Durante la campaña presidencial de 2008, Karsch trabajó con Rock the Vote para crear y generar el mayor registro de gente joven en los padrones electorales a la fecha, registrando 2,64 millones de nuevos votantes principalmente entre 18 y 30 años.
El veterano productor Sidney Kimmel (Productor ejecutivo) es presidente y director general de Sidney Kimmel Entertainment, empresa de financiación y producción establecida en Los Ángeles.
Durante más de 30 años en activo en la industria del cine, la pasión de Kimmel como productor independiente entre los años 80 y 90 le llevó a fundar Sidney Kimmel Entertainment en octubre de 2004.
Antes de su éxito en el cine, Kimmel había fundado Jones Apparel Group en 1970, que ha crecido hasta convertirse en un imperio diversificado en la industria del diseño de moda valorado en 4.500 millones de dólares. Kimmel también fundó Sidney Kimmel Foundation y su subsidiaria Sidney Kimmel Foundation para Cancer Research, que es una de las donaciones individuales más cuantiosas en la investigación de la cura del cáncer. Kimmel está muy comprometido con causas benéficas a favor de su ciudad natal, Filadelfia, así como en la educación judía y su continuidad. Ha supervisado la apertura del Kimmel Center de Performing Arts en Filadelfia, hogar de la mundialmente prestigiosa Filarmónica de Filadelfia.
Kimmel y Sidney Kimmel Entertainment cofinanciaron y produjeron o coprodujeron más de 35 largometrajes desde su nacimiento. Entre sus producciones se encuentran la nominada al Oscar®, United 93, junto con Universal Pictures, así como el éxito de crítica El espía (Breach), protagonizada por Chris Cooper, Ryan Phillippe y Laura Linney. SKE financió y produjo tanto de forma independiente como con grandes estudios la nueva versión de su propia comedia británica de 2006, Un funeral de muerte (Death at a Funeral), con el coguionista/coproductor Chris Rock encabezando un reparto lleno de estrellas para Screen Gems; y Adventureland, el éxito de la critica de Greg Mottola que cofinanció y coprodujo con Miramax. Entre sus proyectos más recientes se incluyen El inocente (The Lincoln Lawyer), protagonizada por Matthew McConaughey y Marisa Tomei para Lionsgate Entertainment y Lakeshore Entertainment; One For The Money, con Katherine Heigl para Lionsgate Entertainment y Lakeshore Entertainment; y Gone, protagonizada por Amanda Seyfried para Lakeshore Entertainment y Summit Entertainment. SKE actualmente se encuentra inmersa en la producción de The Place Beyond The Pines, con Ryan Gosling, Bradley Cooper, Eva Mendes y Rose Byrne que dirige Derek Cinefrance.
Anteriores producciones de SKE incluyen éxitos como Un funeral de muerte (Death at a Funeral), de Frank Oz con Matthew Macfadyen, Peter Dinklage y Ewen Bremner; Lars y una chica de verdad (Lars and the Real Girl), de Craig Gillespie protagonizada por Ryan Gosling; Cometas en el cielo (The Kite Runner), dirigida por Marc Forster y producida por DreamWorks Pictures y Participant Productions; El espía (Breach), con Chris Cooper, Ryan Phillippe y Laura Linney; y United 93, basada en la verdadera historia del vuelo maldito del 11/9, dirigida por el nominado al Oscar®, Paul Greengrass, entre otras.
WALLY PFISTER, ASC (Director de fotografía) más recientemente ganó el Oscar® por su trabajo en la película de acción y ciencia ficción de Christopher Nolan, Origen (Inception). Pfister además ha sido nominado en tres ocasiones al Oscar® por su trabajo con Nolan. La primera en 2005 por Batman Begins, por la que fue también reconocido por su pares con una nominación al premio de la Asociación de Directores de Fotografía de Estados Unidos. El siguiente años, fue nominado al Oscar® por su trabajo en el thriller de época El truco final (El prestigio) (The Prestige). La más reciente ovación a su fotografía fue en el gran éxito de Nolan de 2008, El caballero oscuro (The Dark Knight). Pfister anteriormente había recibido el premio Independent Spirit por su fotografía en el intenso drama Memento, que fue la primera colaboración con el director. También realizó la dirección de fotografía del thriller de Nolan de 2002, Insomnio (Insomnia).
Entre otros de sus trabajos se incluye The Italian Job, dirigida por F. Gary Gray, y las producciones independientes Laurel Canyon, Scotland, PA y The Hi-Line, por la que ganó el premio Moxie! a mejor director de fotografía en el Festival de Cine de Santa Mónica.
Además, Pfister rueda anuncios publicitarios para televisión para las agencias de publicidad más prestigiosas del mundo.
JESS GONCHOR (Diseño artístico) llamó por primera vez la atención de la industria como diseñador artístico por su trabajo en la aplaudida película de Bennett Miller, el drama Truman Capote (Capote), protagonizada por el ganador del Oscar® Philip Seymour Hoffman. Gonchor entonces realizó la dirección artística del éxito de taquilla El diablo viste de Prada (The Devil Wears Prada) que protagonizó la ganadora del Globo de Oro® Meryl Streep para el director David Frankel y el drama de los hermanos Coen premiado con el Oscar® No es país para viejos (No Country for Old Men) por la que ganó el premio del Gremio de Directores Artísticos de Estados Unidos. Fue nominado al premio a la excelencia artística por su siguiente filme con los Coen, Quemar después de leer (Burn After Reading). Gonchor también fue nominado por su gremio por su trabajo en A Serious Man, también de los hermanos Coen. Entre sus recientes trabajos se incluyen el thriller político de Doug Liman Caza a la espía (Fair Game), Un lugar donde quedarse (Away We Go) de Sam Mendes y una vez más con los hermanos Coen en el western Valor de ley (True Grit), protagonizado por Jeff Bridges, Matt Damon y Josh Brolin, trabajo que fue reconocido con una nominación al Oscar®.
CHRISTOPHER TELLEFSEN, ACE (Montaje) colaboró con el director Bennett Miller en su drama nominado al Oscar® de 2005, Truman Capote (Capote). MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS es la 26ª película que Christopher Tellefsen monta dentro de la ACE. En los últimos años ha hecho el montaje de Mi segunda vez (Rebound), Seduciendo a un extraño (Perfect Stranger), La mancha humana (The Human Stain), El bosque (The Village) de M. Night Shyamalan, Memorias de Queen (A Guide to Recognizing Your Saints) y The Yellow Handkerchief. Recientemente ha finalizado el montaje del drama de Doug Liman Caza a la espía (Fair Game).
Tellefsen comenzó su carrera en el cine independiente de Nueva York en los años 80. No mucho tiempo después de su graduación en la Cooper Union con una licenciatura, comenzó a montar películas y ganó el reconocimiento de la industria con una nominación al Oscar® por Metropolitan. En un lapso de pocos años, montó Barcelona de Whit Stillman y dos películas de Wayne Wang: Smoke (montaje adicional) y Blue in the Face, que editó simultáneamente junto con el controvertido filme debut de Larry Clark, Kids.
El siguiente trabajo de Tellefsen fue la comedia de David O. Russell, Flirteando con el desastre (Flirting with Disaster) que influyó e inspiró una nueva generación de comedias. Su carrera trascendió internacionalmente con la película de Milos Forman, El escándalo de Larry Flynt (The People vs. Larry Flynt), el clásico de culto Gummo, y Chinese Box (La caja china) (Chinese Box) de Wayne Wang (rodada en Hong Kong durante el período de la entrega en 1997) y Una terapia peligrosa (Analyze This), por la que fue nominado al premio Eddie a mejor montaje de comedia o musical.
A finales de los años 90 se trasladó a Londres donde realizó el montaje de Oscura seducción (Birthday Girl) y Al límite de la verdad (Changing Lanes) de Roger Michel. Por Man on the Moon, otro filme de Milos Forman, recibió otra nominación al premio Eddie.
KASIA WALICKA MAIMONE (Diseño de vestuario) antes de trabajar con el director Bennett Miller en su película nominada al Oscar® en 2005, Truman Capote (Capote), por la que ganó una nominación a la excelencia en diseño de vestuario por el Gremio de Diseñadores de Vestuario de Estados Unidos, ya había colaborado con él en una gran cantidad de vídeos musicales y anuncios publicitarios.
Entre los trabajos de Walicka Maimone en el cine se incluyen Destino oculto (The Adjustment Bureau), Un pequeño cambio (The Switch), Amelia, Jesus’ Son, The Opportunists, Ciegas de amor (Hysterical Blindness), Oscuros negocios (The Business of Strangers). Songcatcher y The New Tenants de Joachim Back, cortometraje que ganó el Oscar® a mejor cortometraje de acción real en 2010.
Sus trabajos para la ópera incluyen “Les Enfants Terribles” y “The Sound of a Voice” de Philip Glass. También ha participado en piezas de teatro experimental como “Oedipus Rex” de Robert Woodruff, “Maria Del Bosco” y “King Cowboy Rufus Rules the Universe” de Richard Foreman, “Romeo and Juliet” de Gadi Roll y el conjunto de conciertos de Philip Glass Ensemble con las composiciones “Orion” y “Dracula” y el ciclo de canciones de Philip Glass con Leonard Cohen “Book of Longing”. Además ha colaborado con los coreógrafos Susan Marshall, Twyla Tharp, Donald Byrd y David Dorfman.
MYCHAEL DANNA (Música) es un prolífico compositor canadiense, en su país de origen ganó cinco premios Genie, el último de ellos por su banda sonora de Water, dirigida por Deepan Mehta. Cuatro de sus Genie los obtuvo por sus partituras para las películas de Atom Egoyan Ararat, El viaje de Felicia (Felicia’s Journey), El dulce porvenir (The Sweet Hereafter) y Exotica. Danna también ha colaborado en reiteradas ocasiones con otros notables cineastas como Mira Nair en Vanity Fair, La boda del Monzón (Monsoon Wedding) y Kamasutra, una historia de amor (Kama Sutra: A Tale of Love); Cabalga con el diablo (Ride with the Devil) y La tormenta de hielo (The Ice Storm) de Ang Lee; El espía (Breach) y El precio de la verdad (Shattered Glass) de Billy Ray; y en Tideland y El imaginario del doctor Parnassus (The Imaginarium of Doctor Parnassus).
Con MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, Danna continúa con su colaboración con el director Bennett Miller, para quien compusiera la banda sonora de su película nominada al Oscar® de 2005, el drama biográfico Truman Capote (Capote), protagonizada por Philip Seymour Hoffman.
Además, Danna ha compuesto la música del éxito ganador del Oscar® Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine), por la que compartió una nominación al Grammy® a mejor álbum de compilación de banda sonora. Su extensa lista de composiciones para el cine también incluye la aplaudida comedia romántica 500 días juntos ((500) Days of Summer); Protegidos por su enemigo (Lakeview Terrace) de Neil LaBute; la película de animación Locos por el surf (Surf’s Up); Fracture de Gregory Hoblit; Conociendo a Julia (Being Julia) de Istvan Szabo; el debut en la dirección de Denzel Washington, Antwoine Fisher; Corazones en la Atlántida (Hearts in Atlantis) de Scott Hicks; Inocencia interrumpida (Girl, Interrupted) de James Mangold y Asesinato en 8 mm (8MM) de Joel Schumacher.
Las composiciones más recientes de Danna incluyen la comedia romántica de Nanette Burstein, Salvando las distancias (Going the Distance) protagonizada por Drew Barrymore; el drama romántico de Robert Schwentke, Más allá del tiempo: un amor que no conoce límites (The Time Traveler’s Wife), el thriller de Atom Egoyan, Chloe; Cooking with Stella de Dilip Mehta; y The Whistleblower de Larysa Kondracki.
Para televisión, Danna ha compuesto la música de series como Medium, Dollhouse, New Amsterdam y Avonlea. Danna estudió música y composición en la Universidad de Toronto, donde ganó la beca de composición Glenn Gould en 1985.
[1] Bill James, considerado el padre de la sabermetría o método basado en análisis estadísticos del béisbol.




















No Comment »
1 Pingbacks »
[...] del deporte. Eso podrían pensar los espectadores ante el último largometraje de Bennett Miller, ‘Moneyball: Rompiendo las reglas’. No obstante, el filme, que llega a nuestros cines el 3 de febrero, pretende ser algo más que la [...]