Catwoman, de Ed Brubaker
Dentro de la miriada de series mensuales, especiales y demás productos que bombardean nuestra ya maltrecha economÃa, llega este mes, uno de esos recopilatorios de compra casi obligada; Nos referimos a parte de la interesantÃsima etapa de Ed Brubaker al frente de Catwoman. Hacemos hincapié en lo de parte, ya que Planeta ya publicó, en tres tomos, el material inédito del guionista. Y también resaltamos lo de inédito, porque Norma nos trajo en cuatro tomos, sino recuerdo mal, los números que precedÃan a la etapa publicada por Planeta.
La edición, con algún artÃculo acerca de los autores y de la propia Selina Kyle, comprende los números del #1 al #19 de la serie original, el Secret Files dedicado al personaje y un prólogo, aparecido, entre los números #759 y #762, en Detective Cómics, bajo el tÃtulo Trail of the Catwoman y que firmó el propio Brubaker.
Esta nueva etapa del personaje, se gestó en 2001. Antes, en el #94 del anterior volumen, asistimos a su
muerte. De ahà que la historia narrada en los números de Detective Cómics, sean tan imprescindibles para entender el nuevo status quo del personaje, ya que en esas páginas somos testigos de que su muerte no es tal. No sólo eso, sino que Brubaker nos presenta a un fijo dentro de los personajes que apareceran en su etapa: Sam Bradley. El detective, un calco de Robert Mitchum, será el responsable de sacar de nuevo a la luz a Catwoman. Ya en esta historia introductoria, vemos como el tratamiento que se le da al personaje y argumentos, se acerca al del género negro/detectivesco, clásico en los años 40, donde Sam Bradley, va completando el puzzle que rodea Selina Kyle.
Sólo por esto, casi merecÃa la pena comprar el tomo. Buen ritmo, excelente caracterización del entorno, todo un compendio de como hacer un guión de cómic. Claro que también ayuda el dibujo de Cooke. Su estilo cartoon, lo encaja con un toque clásico a la hora de adaptar el guión. Si Bradley parece sacado de una pelÃcula de gansters de los años 40, Selina va mas allá, y se nos presenta como una mujer de apariencia frágil, pero que una vez enmascarada se convierte en un animal salvaje. La portada elegida, me hace encontrar una similitud entre la enmascarada y la actriz Audrey Hepburn, lo que significa, glamour y belleza. Aunque, observando con detenimiento, uno
puede ver a Ava Gardner, con esa mezcla de mujer insegura, y a la vez fatal.
Tras el especial, tenemos los números de la serie regular. Y Brubaker no falla; Recupera a Holly, avanza en tensión sexual la relación entre Bradley y Selina y empieza a mostrarnos el nuevo East End, donde Catwoman, al mas estilo Daredévil, intentará impartir justicia. Historias llenas de mensajes comprometidos (las drogas y prostitución siempre son difÃciles de encajar en un cómic y Brubaker lo hace con nota), que hacen crecer al personaje a lÃmites impensables hace unos años. Sin duda, un tomo imprescindible, perfecto para esas largas tardes de verano.
Con la ayuda de Cameron Stewart, Brad Rader y el español Javier Pulido, la serie avanza hasta su número #19. El cambio de dibujante, me pareció de lo menos oportuno. Aunque los tres que le siguen intentan mantener el estilo, se notan las diferencias. Como las comparaciones son odiosas, mejor sólo observar el estilo de cada uno de ellos por separado. Mejor Stewart que Rader, y mucho mejor Pulido.
Echo de menos un cómic que, en su momento publicó Norma, pero del que todavÃa no hay reedición; Nos referimos a Catwoman:El Gran Golpe. Esperemos recuperarlo algún dÃa.










