Por Ivan Lasso, 3 Septiembre 2008

Scott McCloud nos enseña Google Chrome

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Sin duda, la sensación de los dos últimos días (uno de expectativa y otro de presentación) ha sido el navegador del Todopoderoso (no el de Secret Wars): Google Chrome. Y no, no te has equivocado de blog. Esto no es TecnoKid, es NuestrosComics.

Entonces, ¿a que viene hablar de ? Pues porque Google ha presentado su nuevo y sorpresivo producto nada menos que con un cómic dibujado por .

Scott McCloud es uno de los autores más relevantes del mundo del cómic desde que realizo dos obras básicas para comprender el funcionamiento de este medio que amamos: Entender el cómic y La revolución de los comics.

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Debo decir que cuando vi por primera vez el cómic de Google, me quedé sorprendido. Lo admito: no reconocí a McCloud en un principio porque no se me ocurría que hubiera algún nexo entre él y los de Mountain View. Sin embargo, la narrativa me pareció magnifica, respetando los principios para realizar un cómic didactico. Y como no se iban a respetar esos principios, si era McCloud quien me los había enseñado y era él mismo quien lo dibujaba.

De nuevo nos demuestra que el cómic es un excelente vehículo para la transmisión de conocimiento, de cualquier conocimiento, y lo hace por la mejor vía: la puesta en práctica. Claro, que no se trata de un webcomic. Como el mismo McCloud explica, se trata de una serie de páginas diseñadas para imprimirse y distribuirse entre periodistas y bloggers.

Dejando a un lado la calidad del navegador, felicitar a Google por elegir a uno de los mejores ensayistas en cómic para hablar de su producto. En este aspecto, somos los aficionados al medio los que salimos ganando.

Web para leer el cómic de Google Chrome (en inglés): en total son 39 páginas (la última es unos escuetos créditos).

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Por Ivan Lasso, 2 Abril 2008

Libros «de texto» en cómic

5738Marshall McLuhan decía que «el medio es el mensaje», y en esta afirmación se ampara Will Eisner cuando trata de explicar, en su libro «La narración gráfica», la razón por la que el cómic ha sido menospreciado como medio de comunicación: «Su formato y sus imágenes coloreadas han dado por sentado que su contenido era muy sencillo». En los últimos veinte años han aparecido obras que han dado al traste con esta creencia demasiado generalizada... pero no lo suficiente. Sin embargo, también en los últimos años ha habido una corriente pedagógica que ha luchado por incluir al cómic dentro del currículum escolar, aunque siempre sin pasar más allá de utilizarlo como herramienta secundaria de apoyo para el desarrollo de destrezas lingüisticas.

El cómic es una herramienta didáctica de primer orden: por su propia lógica interna, divide la información en trozos, lo que la hace más fácil de asimilar. Las imágenes que acompañan a estos trozos refuerzan la información que transmiten y, en muchos casos, la amplían.

entenderpageUn puede emplear dos técnicas principales (aunque se le puede echar imaginación al asunto). Por un lado, puede narrar una historia bajo el paradigma convencional de planteamiento-nudo-desenlace, incorporando en ella los hechos, aspectos o detalles que nos interesa que los alumnos aprendan y luego añadir un apéndice que señale todos esos elementos y amplíe la información sobre ellos.

La otra técnica es más próxima a la historia ilustrada: un narrador explícito o implícito desarrolla secuencialmente los temas a tratar, empleando los dibujos como apoyo estético, en unos casos, o para ampliar la información en otros, pero siempre respetando las convenciones del cómic, dotando a la narración de una fluidez que la haga fácil de leer. Para esto es necesario considerar a un cierto número de viñetas como una sola unidad narrativa, y no tan sólo a cada viñeta de manera individual, pues entonces la fluidez narrativa se entorpece y deja de existir.

Otro elemento a tener en cuenta es la realización de los dibujos, que dentro de su corrección han de ser sencillos, sin más detalles de los indispensables. Nada de preciosismos ni florituras en la línea, ni tampoco exceso de tonalidades en el entintado. Es mejor algo aproximado a la línea clara francobelga que a los «Spawn» o «Danger girls» recargados de Image.

McCloudEl cómic tiene en semejanza con el cine que permite presentar información de manera que sea asimilable con poco esfuerzo. Es precisamente la prima del cine, la televisión, la que con su mínimo de exigencias hacia el espectador ha hecho que se extienda un hábito de pereza mental en actividades de mayor demanda intelectual, como la lectura. Pero el cómic, a diferencia de sus otros dos primos (porque están unidos por lazos sanguineos, no nos olvidemos de eso), aún demanda del lector un mínimo de intervención al tener que recrear en su cabeza los sonidos y el movimiento, lo cual ya es una actividad intelectual. Quizá sea precisamente esta actividad la que permite que los lectores habituales de comics se conviertan luego en su mayoría también en lectores habituales de libros. Acostumbrados ya al esfuerzo de realizar una recreación mental de unos pocos elementos, luego resulta más fácil esforzarse un poco más y entonces llevar a cabo una recreación de todos los elementos, como es necesario hacer en la literatura. Así, la introducción del cómic como medio para transmitir conocimiento causaría un efecto colateral sumamente útil, deseado y buscado por los profesores: la iniciación adecuada y el fomento del . Esto se convierte casi en un imperativo en una sociedad que sumerge a los alumnos en un océano audiovisual donde los procesos intelectuales se adormecen perezosamente al recibir todo masticado.

Con su fuerza visual expresiva actuando en conjunción con el texto, el cómic se convierte en un arma muy eficaz para la enseñanza. Por lo visto (y aunque lo he comprobado en mi mismo, no recuerdo la fuente de donde saqué esta información), retenemos más información cuando la leemos que cuando la escuchamos. Esto hace que los medios audiovisuales permanezcan en desventaja a la hora de erigirse como un elemento pedagógico completamente autónomo, si bien pueden ser un excelente apoyo. Sin embargo, el cómic, bajo los parámetros adecuados, puede servir para realizar completos que sean más entretenidos de leer que muchos de los mamotretos que emplean las escuelas.

Para que el cómic se expanda dentro del campo educativo hace falta que colegios, editoriales y sobre todo artistas se animen a probar la experiencia.

Yo ya lo he hecho, y creo que funciona.