Aquellos nacidos en la década de finales de los sesenta y los setenta, conocen por boca de familiares (sobre todo abuelos) lo difícil que era la vida en la posguerra y en los años previos a la Guerra Civil. No solo hablamos de las penurias económicas, sino lo arbitrario de vivir o morir, la humillación de los vencidos, de los sueños rotos de miles de jóvenes que vieron interrumpida su vida durante uno de los episodios mas sonrojantes para un país como es luchar contra casi tus propios hermanos.
Emigración en condiciones lamentables, la imposición de ideales, la falta de libertad…todos los que tengamos por encima de treinta años hemos escuchado muchas de estas historias.
El arte de volar, es la historia de una de esas personas. Nada la diferencia del resto. Un rostro anónimo que hubiera pasado desapercibida para el resto de no ser por el cómic. Desde la mirada personal del protagonista, Antonio Altarriba, seremos testigos no sólo de su vida, sino de toda una generación de personas cuya única esperanza era la de sobrevivir.
Durísima, pero nada extraña, se hace su lectura. Ese comienzo de la historia donde conocemos el final de la misma, es sólo el inicio de un camino que otros muchos recorrieron. Desde su infancia hasta el día de su muerte, veremos como era su vida, tan igual a la de otros, y sus sueños casi siempre incumplidos.
Puede que únicamente sea el punto de vista del que escribe, pero es fácil ver retazos de la vida de tu abuelo o abuela, de aquel pariente que emigró a Francia, del que tuvo que tragar bilis y dejar sus ideales a un lado por un trozo de pan, de lo que significa vivir encerrado en una vida que no es la tuya.
Hay tanta “realidad” que abruma. Nada nos es ajeno en esta obra. Me repito en este argumento, pero es justo eso lo que mas atrapa de su lectura.
VALORACIÓN:
GUIÓN: 9 DIBUJO: 9
Sin duda, una de las mejores obras del 2009, sino la mejor









