
No sé muy bien qué esperaba de este primer volumen de la nueva serie de Lobezno. Tras leer Invencible Iron Man, la segunda serie sobre el Vengador Dorado, inevitablemente comencé a imaginar cómo podía ser es nueva serie sobre el personaje. Sabía de antemando que el título elegido, Primera Clase, encajaba dentro de esa revisión del pasado mutante, donde se intentaba adecuar lo conocido a una época mas actual. El camino elegido para X-Men: Primera Clase, suponía dar un lavado de cara a los miembros de la Patrulla X, acercándolos mas a los adolescentes de hoy en día, intentando que vieran en los personajes mas cercanos a ellos. Y la sensación de leer algo mas entretenido lo consiguen, al menos para un servidor.

Volviendo al tema, tenía ciertos temores a esa “adecuación” del personaje a los nuevos tiempos. Lobezno y su imagen son tan definitorias para él que, cualquier cambio que se intente, puede quedar como una verdadera chapuza. Como venía del Lobezno de Vaughan y el buen sabor de boca que me dejó, suponía que al final Lobezno: Primera Clase, iría al cajón de los cómics para olvidar. Y no ha sido así, ni mucho menos.
Para empezar, tenemos a Salva Espín a partir del tercer número. Di Vito, al que odié en las dos primeras páginas sin saber muy bien por qué, hace un buen trabajo, pero sin definir de ninguna manera a los personajes. No se puede decir que, tras su paso, el personaje haya añadido algo del dibujante. Se ha delimitado a dibujar sin arriesgar( o al menos no le han dejado). En cambio, Salva consigue hacer creible al personaje con el uniforme original en la aventura con los Alpha Flight originales. Van Lente (si, no lo he dicho, es el guionista), quiere ofrecernos a aquel solitario y desconocido de sus primeros días en la Patrulla, donde era capaz de vacilar al mismísimo Xavier. Y lo consigue gracias al dibujo fresco y dinámico de Salva Espín. Pero donde dan en el clavo es en quien acompaña a Lobezno en la portada, Kitty Pride.

La todavía adolescente en la época en la que está ambientado el cómic, roba todos los focos a Logan. Si, la serie podría llamarse perfectamente Kitty Pride: Primera Clase y no pasaría nada. Si en El Don de los X-Men de Whedon, el guionista nos muestra los cambios que se han producido en la Escuela a través de los ojos del personaje, Van Lente nos introduce en un “Cuentame” bajo la atenta mirada de Pride. Me ha encantado la adolescente frágil y frugal que nos dibuja Salva, recuperando a la que conocimos allá en los lejanos ochenta. Es quien tira del cómic al ofrecer el contrapeso a la mirada hastiada y cansada de Lobezno. El soldado novato y el veterano, unidos en cada uno de los números de este primer volumen.
VALORACIÓN:A
Que nadie busque grandes alardes y enrevesados argumentos en este tomo. Las historias están hechas al mas estilo “cine de palomitas”. Puro entretenimiento, nada de mensajes ocultos ni reflexiones vitales. Sólo recuperar algo del espíritu adolescente de aquellos años.
