“El mar parece hermoso en la superficie, pero si va mas al fondo, encontrará un mundo totalmente distinto. Un mundo peligroso”

Marte, los anillos de Saturno, las lunas de Júpiter…el ser humano ha alcanzado cotas nunca antes soñadas en los últimos cincuenta años. Pero todavía se nos resiste un lugar en nuestro propio planeta. Hablo de los océanos. Sus misterios aumentan con cada metro que nos adentramos en las frías aguas que cubren las tres cuartas partes de la tierra. La inmensidad de sus cañones y cordilleras, hacen padilecer a sus hermanas en la superficie. Namor, En las profundidades, es la historia del desafío que supone explorar el último territorio desconocido en nuestro propio mundo y de los hombres que arriesgan su propia vida en haras del conocimiento.
Una historia de Namor, sin Namor
Siempre me han fascinado las historias sobre los exploradores. Scott, Admunsen, Dr. Livingstone, Orellana…las páginas de los libros de historia, están repletos de ellos. Y en el imaginario colectivo, destacan las de los que buscaron alguna prueba de la existencia de civilizaciones perdidas. Así, tenemos las ciudades subterráneas, el edén aúrico de El Dorado y…Atlantis. Todos hemos escuchado o leído decenas de veces sobre la misteriosa civilización sobre la que Platón hacía referencia, La Atlántida. Si Troya pasó de leyenda a ser una ciudad real, ¿Por qué no podía pasar lo mismo con la ciudad/isla/estado sumergido en algún lugar en el océano?.

Peter Milligan, retoma esa época en los inicios del s.XX donde se buscaba acabar con cualquier lugar inexplorado y, sobre todo, revelar la veracidad o falsedad de decenas de leyendas. Así, nos embarcamos en una aventura narrada en cinco maravillosos capítulos, donde el Profesor Steien, verdadero protagonista de la miniserie, se embarcará en la resolución de la misteriosa desaparición del Platón, submarino comanadado por Marlowe, un hombre obsesionado con encontrar la misteriosa civilización acuática. Stein, al que vemos en los primeros compases en busca del “Hombre de las nieves” o Yeti, promulga la supremacía de lo científico y racional sobre las supersticiones y leyendas. Pero pronto entenderá que la profundidad y oscuridad del océano no sólo guarda secretos, sino que no está dispuesto a que salgan a la luz. Y todavía no hemos hablado de Namor. Porque su protagonismo es accidental. Pero no significa que no sea importante, porque lo es. Es la herramienta del océano.

Con una trama que nos lleva a sentir esa ambiente espeso y enrarecido que se respira en lugares cerrados y herméticos, Milligan nos permite experimentar cómo la mente de Stein pierde esa racionalidad, sumiéndose en reflexiones y pensamientos que se vuelven mas excéntricos según se surmerge en las profundidades. La sensación de claustrofobia domina la trama y nos lleva a sentir faltar el aire. Magníficamente acompañado por el dibujo de Esad Ribic (su Loki y Estela Plateada merecen ser admirados), la miniserie se transmuta en una pequeña parábola sobre el peligro de intentar descubrir ciertos misterios y sobre quien nos puede estar esperando. La imagen de un Namor frío y distante, amenazante en su pose, le hace merecedor del mejor Namor visto hasta ahora. Por primera vez, parece un habitante del océano y no un humano que respirar bajo el agua. Pocas veces aparece en el cómic, pero al hacerlo, consigue que se te corte el aliento. No querrías cruzar esa línea que te hiciera enfrentarte a él.

El final, digno de toda la historia, nos lleva a pensar que es mejor que tengamos misterios y lugares donde la leyenda puede ser posible.
VALORACIÓN.
GUIÓN: 8,5 DIBUJO:9 FORMATO: 9







