Capitán Marvel: La Monstruosa Sociedad del Mal
Las razones que hacen que uno tenga mas cariño a unos personajes que a otros, siguen el dicho de «el corazón tiene razones, que la razón no entiende». AsÃ, solemos tener mas cariño, a los que parecen mas afines a la gente normal y corriente como nosotros. Peter Parker era el adolescente inseguro y tÃmido con el que muchos se identificaban, Kitty Pride era lo mas parecido a la vecina de al lado…Sus miedos, su crecimiento interior, se siente como propio. Luego están los que generan admiración: Superman, Batman, Capitán América, Wonder Woman…son arquetipos, seres que se elevan sobre el resto de la humanidad. Los segundos serÃan los lÃderes a los que todos seguirÃamos sin pestañear; Los primeros, aquellos que nos demuestran donde podemos llegar.
Entre esos personajes que entran dentro de lo irracional de los sentimientos, se encuentra, al menos para mi, Billy Batson. Para los que nada les diga el nombre, seguro que reconocen mejor su identidad superheroica: Capitán Marvel. No el Marvel de la editorial del mismo nombre, sino el nacido en la editorial Fawcet Cómics. En la exinta editorial, de la mano de C.C. Beck y Bill Parker, apareció un personaje que, reunÃa en uno solo, la sabidurÃa de Salomón, la fuerza de Hércules, la resistencia de Atlas, el poder de Zeus, el coraje de Aquiles y la velocidad de Mercurio. Una palabra, creada con las iniciales de aquellos que le otorgaban sus habilidades, que voz repitiera, era suficiente para lograr tan extraordinarias habilidades: SHAZAM!. Su origen, no tenÃa nada que ver con alienÃgenas, ni tampoco con la tecnologÃa, sino con la magia.
PodrÃamos destacar aquà que en los ya lejanos años 40, en plena Golden Age comiquera, el Capitán Marvel superaba en ventas al resto de personajes y series mensuales. Millones de copias le avalaban y dio lugar a varios spin-off de personajes extraÃdos de la serie matriz. El tono de aquellos primeros números, vistos con el tiempo, nos mostraban escenas casi cómicas y un tono ingenuo e inocente. Decir que ahora nos parecerÃan cómics «tontos» no es faltar al respeto, sino entender que aquella realidad no tenÃa nada que ver con la actual. Aún asÃ, tenÃan algo especial, «magia» lo llamarÃan algunos.








