
Si en algo coincidiremos todos, es que la GRAN razón para la compra de este cómic, se llama Ariel Olivetti. Aquí le tenéis en plena acción:
Bueno, después de la clase magistral, seguimos con lo que nos interesaba desde el inicio, es decir, la nueva serie de Cable.
Nathan Christopher Summers, también conocido como Nathan Dayspring, es uno de esos personajes con dos nacimientos. Uno, en las páginas de Factor-X, donde sus padres, Madelyne Pryor y Scott Summers, le dieron en adopción obligada. ¿La razón? Apocalipsis le infectó con un virus tecnoorgánico, y la única salida era que viajara 200o años en el futuro, de la mano de un clan, los Askani, que lo recibirían con los brazos abiertos. El segundo nacimiento, se produjo en las páginas de Los Nuevos Mutantes. Aquí ya no era un niño, sino un adulto, que superaba en edad incluso a su (todavía desconocido) padre. Su paso por la serie, condujo a la creación de X-Force. Cable, representaba la acción, frente a la reflexión de Xavier. Su grupo intentaba adelantarse a los acontecimientos, siempre en busca de un futuro mejor.

Un tipo duro, pasado de todo, con un pasado, presente y futuro desconocidos para todos, era un perita en dulce para guionistas, por lo que su popularidad creció como la espuma, haciéndose visible en la gran mayoría de series mutantes, con crossover incluido, La Canción del Verdugo, donde el era protagonista principal. Entre medias, tuvimos ocasión de verle reunirse con su padre, su “hermana” Rachel y sobre todo, conocer poco de su futuro, pero mucho de sus viajes temporales, en el que nos quedó claro que, antes de aparecerse a los mutantes, ya estuvo metido en otras luchas.
Dos series en solitario y una compartida con Masacre, son el equipaje (en muchas ocasiones sobrante) al que llegó hasta Complejo de Mesías. Aquí, volvimos a recuperar su imagen de lobo solitario, del que sabe que sólo él puede solucionar las cosas. Tanto es así, que decidió llevarse a la primera mutante nacida tras el Día de M hasta el futuro, con el objetivo de ponerla a salvo de aquellos que la buscaban en Complejo de Mesías y sobre todo de Bishop. Éste último, no sólo busca capturarla, sino asesinarla. Así terminó Complejo de Mesías y dió el pistoletazo para un nuevo volumen de Cable.

En este nuevo inicio, el personaje estará acompañado por Duane Swierczysnki en los guiones y el ya nombrado Olivetti a los lápices. El guionista, desconocido en el mundo del cómic, pero con una amplia trayectoria en la novela negra, tiene por objetivo, en los primeros cuatro números de los que consta el tomo, situarnos en un futuro, mas o menos próximo y por supuesto, apolalíptico, donde Cable deberá sobrevivir no sólo a su perseguidor, Bishop, sino a las amenazas que surgen de ese futuro al estilo Mad Max. Se nota que estamos en esos primeros números, de los llamado “puesta a punto”, donde veremos lo que le ocurrió a Bishop tras complejo de Mesías, y empezar a entender las motivaciones de Cable. Se podría decir que es una serie mas…pero está Olivetti.
A Olivetti le disfruté en Punisher:Diario de Guerra. Una gozada la textura, el tono, el grafismo en general…y en Cable, continúa en esa senda. Preciosista, espectacular…los adjetivos se terminan. Hay que quitarse el sombrero y gozar de principio a fin de su dibujo. Y encima el argumento, sin ser nada del otro mundo, ayuda a no perder el hilo.
En fin, que sólo por Olivetti, lo valoramos con AA