DMZ: Sangre en el juego

Nuevo tomo de una de las series de Vertigo que sigo con mas atención del panorama comiquero actual. Planeta recoge en este “Sangre en el juego” los números del #29 al #34 de la serie original. Una serie que, según las declaraciones de Brian Wood, el guionista de la serie, llegará hasta unos sesenta números, por lo que acabamos de pasar el ecuador de la misma. Por cierto, con respecto a la edición USA, tenemos dos tomos inéditos en la actualidad, que suponemos veremos a lo largo de este año 2010.

Continuamos siendo testigos a través de Matty Roth de la vida en la DMZ, donde la supuesta desmitalizarción ha transformado el paisaje en un escenario mas cercano al que se puede vivir por ejemplo en la franja de Gaza o en las ciudades mas importantes de Irak, donde la no intervención de las fuerzas armadas no impide que estén dentro de una oleada de violencia y, además, de una carestía de servicios que consideramos mínimos y que degrada cualquier intento de llevar una vida denominada “normal”.

La novedad en este tomo está en el intento de normalización de la zona, con un alto el fuego duradero y unas elecciones libres y limpias. Aquí entra en escena un nuevo jugador, Parco Delgado, “la voz de la gente”. Contra todo pronóstico, comienza a ganar demasiados adeptos para el resto de bandos, lo que le convierte en un potencial peligro para los intereses de los antiguos jugadores.  La facción de Parco, al menos en su estética, recuerda muchoa los revolucionarios del Ché o Fidel (antes de convertirse en el dictador actual), personajes con carisma y personalidad suficiente para acaparar toda la atención hacia su persona.

Brian Wood consigue un giro inesperado al guión con esta nueva dirección que toma. Ya nos había presentado a la DMZ, sus habitantes y los orígenes de la guerra civil y los bandos que están inmersas en ellas. Ahora, nos muestra algo que sucede en muchos de los países en conflicto, es decir, el intento de llevar la “democracia” allí donde no existe, e intentar dotar de algo de normalidad a la situación bélica.

Sigue siendo una de esas historias que, aunque imaginadas, podría trasladarse a Irak, Afganistán, Somalia o cualquiera de esos países rotos y desestructurados por las guerras internas.

VALORACIÓN:

GUIÓN: 7 DIBUJO:6,5

Una buena serie con la que disfrutar.

Otras reseñas:

De Vértigo

Fuego amigo

Obras públicas

DMZ #4: Fuego Amigo

 

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Nuevo tomo de la que es una de las series de la nueva era de Vértigo (tras Y, El último hombre, 100 balas, Predicador, Sandman…) donde las comparaciones con los viejos tiempos son algo mas que odiosas.

Trasladar un escenario bélico como el que vemos en Iral o Afganistan hasta el territorio americano, habla de la ambición del guionista. Hacerlo creando un conflicto con raíces en la política norteamericana y en el descontento creciente de una parte de su población, nos hace preguntarnos si estamos ante la idea mas absurda para crear un cómic, o ante una propuesta interesante. El paso de los números, da la razón a los que piensen en la segunda opción; No sólo tenemos una verdadera guerra civil en suelo americano, sino que no se ven visos de poder obtener una salida rápida (como en Irak) y donde el ejército es visto por parte de la población como un instrumento que no sirve para solucionar la situación, y si para empeorarla.

En Fuego Amigo, Brian Wood continúa con ese traspaso de lo que leemos o vemos en televisión, centrando la acción en una de esas frases que tanto escuchamos, y que no son mas eufemismos para no hablar de matanzas indiscriminadas. Y la frase es “fuego amigo”, aunque bien podían haber utilizado “daños colaterales”.

Con esa premisa y a través de los ojos del protagonista, Matty Roth, vamos descubriendo que se esconde tras la muerte de 204 personas a manos de soldados del ejército norteamericano. Los clichés clásicos del soldado de la américa profunda, sencillo y ejemplo perfecto del chivo expiatorio, el del veterano curtido en otros conflictos, que tantas veces hemos visto, nos sirven para dar otra vuelta de tuerca a la guerra civil y entender los motivos de los pocos habitantes de la DMZ, cansados de mentiras y sufridores de ambos bandos.

VALORACIÓN: AA+

DMZ #3. Obras Públicas

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Tremendo cómic el que estamos teniendo la oportunidad de leer de la mano de Planeta. Tercer tomo, que reúne los números del #13 al #17 de la edición americana, y con la sensación de que no levanta el pie del acelerador y que le queda mucho por ofrecer.

DMZ (que se traduce como zona desmilitarizada), para el que no lo siga, nos transporta a un escenario ¿inverosimil?, en el que los Estados Unidos sufren su segunda guerra civil. Los dos bandos, Los Estados Libres y los propios Estados Unidos, combaten por hacerse con todo el territorio de los USA. Nueva York, tantas veces símbolo de los Estados Unidos, aparece como zona de nadie, donde se ha establecido un alto el fuego insostenible, pero paz al fin y al cabo. Los pocos que continúan viviendo allí, intentan retomar una vida que saben rota, pero que quieren vivirla como les plazca, sin que ningún bando les tenga que decir como hacerlo. El primer tomo, nos enseñaba como quedó Manhattan, además de presentarnos a los personajes mas importantes, mientras que en el segundo, nos mostraba el por qué de la situación en la que se encontraba, el país mas poderoso del mundo.

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El personaje principal, Matty Roth, es un novato periodista (ni siquiera se le podía adjudicar ese título, sino un aspirante enchufado), que se establece en la DMZ. Allí, será testigo de lo que ocurre en los bastidores de la propia guerra civil. En este tomo, se hace pasar por un trabajador de Trustwell Inc., la empresa dedicada a reconstruir Manhattan. Cuerpos pacificadores de la ONU operando conjuntamente con las fuerzas de seguridad privada de Trustwell, las críticas de los civiles y los intereses y cartas ocultas, hacen que se mueva la historia. Me quedo con la mirada de Amina, una de los secundarios de la historia en uno de los pasajes, así con el diálogo en off de dos generales en una entrevista, mientras se nos muestra la actuación de las fuerzas de seguridad de Trustwell. ¿Alguien duda de que eso no ocurra en Irak, Afganistan o incluso Georgia, hoy en día?; Y seguro que me dejo en el tintero decenas de conflictos, como Tibet, Sudán, Somalia….

Sea como fuere, la mirada de Roth, es una excusa para mostrarnos la cara mas dura y amarga de una guerra (si es que hubiera alguna que no lo fuera, claro). El cómic, aunque situado en los Estados Unidos, bien podía adaptarse a cualquier conflicto de los que abren las sobremesas en los telediarios. Atentados, intereses económicos…a ratos se confunde lo que se lee, con la propia realidad. En diecisiete números, ha diseccionado lo que está detrás de toda guerra o invasión, retratando al verdadero perdedor, que no es otro que los civiles. Los daños colaterales, ese eufemismo que se utiliza ahora, son la verdadera verguenza de cualquier guerra. En este arco, introduce a esas aves de rapiña en forma de empresas que se dedican a la reconstrucción de las zonas castigadas. Y como no podía ser de otra manera, Brian Wood, el autor, nos muestra las miserias y tácticas de esas empresas, cuyo único interés es el económico. Brillante disección de lo que significa un conflicto bélico hoy en día, si señor.

Puede ser que uno se deje llevar por el hastío que produce el ver que todas las guerras y conflictos actuales, ya sea por omisión e implicación en busca de soluciones, o por la búsqueda partidista de ésta por parte de las naciones mas poderosas, a la hora de valorar el cómic, pero en cualquier caso, merece la pena echarle un vistazo, porque no defrauda.