La mayorÃa de los webcomics son tiras, y me arriesgarÃa a decir que tiras humorÃsticas. Este género, nacido en los periódicos y que se configuró por medio del pequeño espacio del que disponÃan, hizo de sus limitaciones sus fortalezas. Las tiras tienen sus propias leyes, al igual que la plancha o historia de una página, las historias cortas, las novelas gráficas y las series y miniseries. Como he dicho, fue la limitación de espacio la que construyó las leyes de la tira, o los fabulosos creadores que sabÃan que, por estos lares, la limitación es mejor que la libertad absoluta. O como dicen por ahÃ, que un buen jugador juega bien en cualquier cancha.
Resulta curioso que la mayorÃa de los creadores de cómic, al hacer algo para la web, elijan el formato tira, o que como mucho se llegue al gag de una página, o a la página individual, pero parca en viñetas (¿podemos hablar de páginas en el entorno digital?). Y todo esto resulta curioso cuando gente como Scott McCloud ya hizo sus pinitos explorando las posibilidades del entorno web (muy interesante ese número de Zot! que hay en su web). Pero, ¿por qué no cuajó? ¿Por qué hay más tiras que otros formatos?
Muy sencillo. Hagamos una reconstrucción del proceso mental de los primeros creadores de tiras. La cosa debió ser más o menos asÃ: un buen dÃa, el director del periódico le dice a su amigo, que dibuja muy bien y hace unas historias excelentes: "Quiero que dibujes en mi periódico. Pero sólo te voy a dar una página". Entonces, el creador comenzó a hacer historias de una página que continuaban de un dÃa para otro. Luego, el mismo director le dijo "Hace falta espacio para el horóscopo: ahora tienes media página". Y el creador giró la página y acomodó sus viñetas a un formato apaisado. Dos dÃas después, vuelve el director: "Hace falta espacio para hablar del clima: tienes una lÃnea de unos tres anuncios personales de alto para contar tu historia". Y el creador, que o utilizaba el espacio o se iba a la calle, pues decidió aprovecharlo. Pero no tardó en darse cuenta de algo que le decÃan muchos lectores: "Tus historias están muy bien, pero no puedo seguirlas. Continúan dÃa a dÃa y yo no leo el periódico todos los dÃas". El creador decidió entonces que las historias tenÃan que ser cortas y autoconclusivas. ¿Y qué género se presta con la flexibilidad suficiente como para amoldarse a esos requisitos? Pues el humor.
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